CFK, contra los que "no les importa quemar la Patria con tal de salvarse"

CFK, contra los que "no les importa quemar la Patria con tal de salvarse"
Inauguró un hospital infantil en Jujuy. Dijo que gobernará pese a los obstáculos y llamó a la "unidad nacional". Pero no saludó al senador radical Gerardo Morales, presente en el acto. Diálogo con el agro: salen ministros, entran técnicos.
Mientras ya suman 19 las provincias afectadas por el virus del dengue, Cristina Fernández de Kirchner inauguró en Jujuy un Hospital de Niños y aprovechó la oportunidad para defender el desempeño del Gobierno en la promoción de la salud. Además, en un gesto de alta trascendencia política, se presentó acompañada por la cuestionada ministra Graciela Ocaña. La presencia de la titular de Salud en el acto implicó una ratificación del apoyo presidencial a su gestión, a pesar de las críticas que en privado profiere Néstor Kirchner.

Cristina Fernández aprovechó el acto en San Salvador de Jujuy –en el que también anunció otras obras, como la reapertura de la mina de Las Periquitas– para castigar a la dirigencia agrícola sin mencionarla explícitamente. "No les importa quemar la patria con tal de salvar sus cosas", dedicó. Ecuación inversa a la que, según invocó la Presidenta, concretó el ejército de Manuel Belgrano en el histórico Éxodo Jujeño, durante el cual "no dudaron en despojarse de lo que tenían para salvar la patria".

En un tono más relajado que de costumbre –"estoy feliz", reveló en pleno discurso–, Cristina reincidió en sus acusaciones contra los ruralistas. Avisó que "voy a seguir trabajando pese a los obstáculos, pese a los obstrucciones, pese a esos intereses que se niegan a entender que la marcha del pueblo es indetenible". El público, entonces, revoleó banderas y aplaudió la dirigencia invitada: el gobernador local Walter Barrionuevo; el de Salta, Juan Manuel Urtubey; el presidente de la Cámara de Diputados, el jujeño Eduardo Fellner; el ministro Julio de Vido; y Graciela Ocaña. El presidente de la UCR, el senador jujeño Gerardo Morales, presente en el acto aunque no en el palco oficial, no compartió el entusiasmo de los dirigentes peronistas.

Cristina recordó, dos veces, que ella es "la primera mujer presidente de los argentinos"; y dedicó casi la totalidad de su discurso a enumerar los logros de las gestiones de su marido y, sobre todo, la suya propia. "No es fácil y no quiero quejarme. En poco más de un año he vivido agravios y descalificaciones, medidas inéditas como nunca se habían visto. Pero no han hecho más que fortalecer mis convicciones para seguir construyendo la Argentina de la justicia y la equidad", se envalentonó.

Además, destacó "la promoción del trabajo, la salud, la educación y las jubilaciones de millones de argentinos que habían sido dejados a la mano de Dios". Por la negativa, Cristina se preguntó retóricamente "qué les hubiese ocurrido a los argentinos si, en este momento de derrumbe, existieran las políticas de los años 90".

La Presidenta reivindicó en dos oportunidades como un "mérito" de su gobierno el sistema sanitario alcanzado por el país. Ocaña miraba y aplaudía.

El gesto de apoyo hacia la ministra de Salud no parece coincidir con el enojo que manifiesta, por ahora en privado, Néstor Kirchner hacia la titular del área sacudida por la expansión del dengue. Néstor no para de hacer conocer a su entorno su descontento con la ministra. Pero ella y sus colaboradores repiten que son víctimas de una campaña mediática para eyectarla del cargo. Mientras tanto, juega con la posibilidad de ser candidata

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