Contra la gripe A, educar

Contra la gripe A, educar
Por: Ricardo Roa

Por la gripe A, el Gobierno llegó al extremo de clausurar los vuelos directos de y hacia Méjico. Pero dejó abierta la puerta para que el virus entrara haciendo escala: se podía ir y venir simplemente triangulando el viaje. Ahora dice que no existen razones suficientes como para cerrar los colegios o anticipar las vacaciones de invierno (Gripe A: siguen las clases y no adelantan vacaciones)

Lo primero que salta a la vista es una contradicción. Lo segundo, que en un caso hubo sobreactuación y en el otro una actitud reflexiva. De hecho, el virus ingresó directa o indirectamente: desde Estados Unidos o Méjico. Se hizo algo que los especialistas y la propia Organización Mundial de la Salud desaconsejan por ineficaz. Lo que sí se logró fue crear psicosis. Al punto que todo un barrio mendocino arremetió a pedradas contra un micro porque suponía que allí viajaba un chileno infectado.

Cerrar las escuelas puede proteger a las autoridades y a los dueños de las privadas de eventuales riesgos y reclamos. Pero no soluciona nada, dicen los infectólogos, porque así no se corta la cadena de transmisión. Si hay un chico infectado y sigue su vida social fuera del colegio, contagiará a otros. Salvo que se lo detecte muy a tiempo y se lo confine en estricta cuarentena. Lo que se recomienda es enseñar a los chicos de qué se trata la enfermedad, cómo enfrentarla y cuáles son los síntomas. Mandar a la casa a quien los tiene, aunque luego se compruebe que es una gripe común. Y en todos los casos airear y lavar adecuadamente todo lo que se toca.

Hay algo positivo en todo esto: estamos más atentos y cuidadosos. Acaso sirva para mejorar un sistema de salud desarticulado, con poca capacidad para prevenir enfermedades. Ante cualquier duda, consultar lo que pasó con el dengue.

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