Contra el descontrol, límites

Contra el descontrol, límites
Por: Daniel Fernández Canedo

El tema es bien difícil. Las conductas y modos de los adolescentes desvelan a los padres.

Se podrá decir que eso pasó muchas veces a lo largo de la historia cotidana moderna pero que ahora el salto tecnológico y el peso de la industria del entretenimiento unidos a la globalización y a la explosión del psicoanálisis, que potenció el sentimiento de culpa de los adultos, diseñan una nueva realidad.A diferencia de otros tiempos hoy los chicos saben más que los padres sobre algunas cosas y lo hacen pesar con fuerza. Al punto que muchos padres se reconocen incapaces a la hora de fijarle límites a sus hijos. Lejos de cualquier oráculo o proponer levantar el dedo índice en actitud de reproche, cabría generar un tiempo para pensar sobre el alto nivel de agresión y violencia a la que están expuestos los chicos.

En Pinamar, en la madrugada, jóvenes en una pelea tiraron una botella de cerveza por un balcón que fue a dar a la cabeza de otro que pasaba para ir a trabajar. Está internado y grave.

Seguramente dirán que no hubo intención de hacerlo y que sólo se trató de una imprudencia.

Claro que esa supuesta imprudencia trastocó para siempre la vida de esa persona e, incluso, la de todos los protagonistas que por acción u omisión participaron de un acto violento con consecuencias importantes. Desde ya que no se trata de demonizar a jóvenes y adolescentes, sino de tomar conciencia que los controles y los límites son necesarios para vivir en cualquier sociedad civilizada. En una época de grandes y profundos cambios en la estructura de la familia, la ausencia de ésta quizá se siente con mayor énfasis. Y sobre esto los adultos no podemos decir yo no fui.

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