Las continuas lluvias de diciembre causaron estragos en el pavimento

 Las continuas lluvias de diciembre causaron estragos en el pavimento
Uno de los innumerables baches de la ciudad. En Fisherton, el cruce de bulevar Argentino y Juárez Celman está lejos de mostrar una postal de la belleza de Rosario. El deterioro de la calzada suele estar ligado a la antigüedad del pavimento.
"Las lluvias son el peor enemigo del pavimento" admitió el secretario de Obras Públicas de la Municipalidad, Omar Saab, y reconoció que las continuas precipitaciones que asolan la ciudad causan estragos en el asfalto. Tanto que la repartición tuvo que armar un nuevo cronograma de obras para sanear las calles más transitadas. Sin embargo, se trabajará con las mismas siete cuadrillas que habitualmente se encargan de mantener las calzadas. "No hay más presupuesto", se sinceró el funcionario.

   Así, habrá que acostumbrarse a convivir con baches y pozos durante bastante tiempo. Si bien no existe un relevamiento de las zonas más perjudicadas, la semana próxima empezarán a reparar algunas avenidas y vías rápidas. Según la nueva organización del trabajo, las primeras cuadras que "atacarán" en los próximos 10 días son Francia al 5300, Ayolas y Necochea, Felipe Moré y Saavedra, bulevar Seguí al 1200, Juan José Paso entre Donado y Sarratea, Uriburu y España, Uriburu y Entre Ríos, Uriburu y Paraguay, y Garay y Magallanes.

   Como bien dice el dicho "la gota horada la piedra", lo mismo sucede con las precipitaciones que gota a gota desgranan el pavimento y profundizan los innumerables baches que existen en las calles de la ciudad. Pero no sólo eso, también rasgan el suelo y abren pozos donde no había, con el agravante de que el daño se produce muy rápidamente.

   Si bien los peores perjuicios los sufren las calles con pavimento provisorio, aquellas construidas en zonas donde faltan servicios como por ejemplo cloacas, las grandes avenidas y las vías rápidas también tienen lo suyo. Saab admitió que "aparecieron más pozos en las avenidas porque a la caída del agua se le suma el tránsito pesado".

   Sin embargo, "no habrá más cuadrillas trabajando —aseguró el funcionario— porque no hay más presupuesto". Con lo cual habrá que tener paciencia y esperar no sólo que deje de llover sino que se seque bien el suelo para poder repararlo. "Los trabajos sólo se pueden hacer en seco", explicó Saab.

Tránsito y agua. El clima llegó a las calles y dejó sus huellas, cada vez más profundas. Esto obliga a los conductores a zigzaguear si quieren llegar a destino con el auto sano. La lluvia fuerte, sumada al tránsito pesado, forma un cóctel mortal para el asfalto.

   "Si lloviera y no hubiera vehículos no sería tan grave pero el agua que cae penetra en los bache y desgrana el material que forma el asfalto, lo abre y si se suma la circulación vehicular, se producen pozos más grandes y profundos", explicó el funcionario. Lo mismo sucede con el hormigón. Del agua nadie se salva.

   Saab aclaró que "las más damnificadas son las vías con asfalto provisorio porque terminan en un borde y no en un cordón cuneta como los otros. Además tienen zanjas a los costados donde se acumula el agua y afecta directamente las bases del asfalto que son más débiles.

Kilómetros. En Rosario hay 1.880 kilómetros de calles asfaltadas, entre las que se suman pavimento definitivo, provisorio y de hormigón. El total incluye los más nuevos y otros más viejos que son los que sufren mayor deterioro.

   Pavimentar definitivamente una cuadra cuesta unos 250 mil pesos, mientras que el asfalto provisorio sale entre 80 y 100 mil.

   Saab aseguró que el año pasado se invirtieron 15 millones de pesos en bacheo y mantenimiento vial. l

Comentá la nota