Contaminar a cielo abierto y en pleno Parque Industrial

Una fábrica compactadora de P.E.T. mantiene a cielo abierto basura y plásticos, que son un foco de insectos, roedores, víboras, cucarachas y todo tipo de alimañas, en el predio del Parque Industrial Salta.
En la actualidad y de acuerdo a lo señalado por el encargado llegan cantidades de basura desde el vertedero San Javier que supera las expectativas de los propios dueños, que sería una sociedad anónima desde hace un mes ya que durante cinco años era otro dueño.

El terreno que ocupa la recicladora figura en la Asociación Parque Industrial de Salta bajo el nombre de Juan Moreira es de 1.249 metros cuadrados, sobre la calle Lateral Oeste, paralela a la avenida Rodríguez Durañoña, principal del predio. Teniendo como vecinos, colindantes una distribuidora de lácteos, y una carbonería mientras que al frente existe una fábrica de fideos.

Existen hasta el momento que Nuevo Diario tuvo acceso a las imágenes en forma directa, dos grandes montículos de envases del plástico denominado cristal, y uno de mayor tamaño del plástico duro, que forman parte de las sillas, palanganas, bañeras de bebé, etc.

Los fardos que llegan desde el basural en camionetas, carros, traídos por personas a pie, en bicicletas y hasta camiones con acoplados, que por día llegan a superar las 50 toneladas.

Se paga 0,50 ctvos, el kilo en promedio del plástico dependiendo la calidad del mismo lo que puede llevar la cifra hasta los 0,75 ctvos.

En varias oportunidades la misma asociación intimó al dueño para que normalice la situación, habiéndosele adjudicado un terreno para que se mude en una zona más alejada de los empresarios que manejan productos alimenticios.

Pudo saberse que también Medio Ambiente realizó una visita y tomó contacto con lo que estaba sucediendo advirtiendo la urgencia de la toma de una decisión, pero hasta el momento no ocurrió nada.

Cabe recordar que meses atrás la misma Dirección de Producción Más Limpia en varias oportunidades recorrió el predio inclusive llegando hasta las empresas que adhirieron al programa que busca minimizar la contaminación y maximizar la calidad, pero seguramente no advirtieron ni el mal olor ni las montañas de basura que se ven desde la ruta principal.

En los días de mucho tráfico la cantidad de bolsones con los plásticos llegan a ocupar toda la calle impidiendo que transiten camiones que deben llegar a la fábrica de fideos o simplemente atravesar la calle.

Las botellas que son separadas y que se compactan luego viajan a Buenos Aires y se reciclan en bolsas plásticas.

Cada tres días viaja un camión con 18 toneladas de fardos compactados por una máquina produce fardos de 6 toneladas por día. El problema se da por la cantidad de basura que queda residual de lo que llega desde el vertedero, lo que produce olores nauseabundos y es un nido de animales de todo tipo.

Por otra parte la gente que separa las botellas que sirven y los plásticos que serán reciclados, de la basura y los cartones no cuenta con ninguna protección sanitaria, ya que no se trabaja ni con guantes, ni botas para evitar cortaduras, ni barbijos.

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