Contaminación: los vecinos del barrio Malvinas Argentinas se expresan en un mural

Coordinados por el artista Jorge Blanco y varios ambientalistas, los chicos realizaron una obra colectiva. Utilizaron el paredón de la salida del canal de calle 16, que lleva los desechos industriales y cloacales al río.
Mientras con parte de los habitantes de la ciudad y otros visitantes, las autoridades locales se esmeraban por poner cara de poker y buenos amigos en la segunda noche de la Fiesta Nacional del Durazno, una realidad que no espera tuvo espacio de expresión esta tarde de sábado: la de los chicos del barrio Malvinas Argentinas, que viven junto al canal de la calle 16 en su salida a cielo abierto y donde se unen los derivados industriales de Acceso Sur y los cloacales a sabiendas de la comuna. Junto a ambientalistas y el artista plástico Jorge Blanco, los chicos de la zona produjeron un mural en el emblemático paredón de 53 esquina 16.

“Peligro, zona contaminada por las industrias y el municipio”, dice uno de los mensajes que quedó escrito como parte de la obra conceptual y participativa, que comenzó con el impulso de los chicos, que se animaron y luego de blanquear entre todos el lugar, utilizaron los colores para producir una suerte de paisaje agradable, que luego sería invadido por el fantasma de la contaminación, simbolizado en calaveras y enmascarados, así como tubos con desechos líquidos.

El trabajo con los integrantes del barrio “Malvinas Argentinas” estuvo pautado con anterioridad y en la semana los mismos lo habían visto con buenos ojos, con la idea de hacer notar, de una manera distinta, el problema que los aqueja desde hace tanto tiempo.

Ya en el lugar volvieron a señalar que no reciben asistencia alguna y que cuando llueve las aguas del pestilente canal se desbordan y llegan hasta sus hogares. Son ellos víctimas directas, de esta manera, de los efectos nocivos de los materiales tóxicos que se arrojan. Además, conviven con ratas de gran tamaño y todo tipo de enfermedades tienen cultivo en el zanjón.

Esta tarde de sábado los chicos fueron sumándose en cantidades, y ya en el lugar de realización del mural todos debieron soportar los olores acostumbrados de la utilización industrial de cromo, sulfuros y otros derivados que van sin tratar al río Luján, por este canal de calle 16. Allí también se arrojan animales muertos, residuos domiciliarios y de la actividad comercial.

Al caer la tarde el trabajo estaba listo y la denuncia de los ambientalistas realizada. Queda mucho por hacer en ese lugar, olvidado por los sucesivos gobiernos y que desde 1968 en que se construyó el inmenso canal sufre en carne propia la contaminación excesiva que se propende al medio ambiente a cada minuto, para recaudar dinero y mover un engranaje comercial que a la vista está no tiene nada de “sustentable”.

La realidad es que son millones los litros de agua contaminada que pasan frente a sus narices cada día. Y más allá de todas las palabras, las cosas están muy mal y se espera una respuesta. Las autoridades, de momento, no le han dado más que la espalda a este problema.

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