Consumo: estancado y sin señales de reacción

Habrá una movilización en el inicio del cronograma de paros lanzado por UEPC.
Los economistas recorren por estos días el abecedario sin llegar a un consenso sobre qué letra describe mejor el movimiento de la economía poscrisis: unos se inclinan por la "V" para explicar un efecto rebote; otros prefieren la "U" para dar cuenta de una recuperación más lenta.

Pero para la mayoría de los comerciantes, no hay dudas: es una "L". La percepción es que el consumo nunca terminó de recuperarse. Por el contrario, tras la caída que experimentó con fuerza a mediados de 2008, se estabilizó en un nivel del que no reacciona e incluso tropieza con algunos escalones hacia abajo.

Y si bien hay matices, sobresale un par de denominadores comunes que sirve de termómetro: los comercios no están cubriendo en forma masiva sus faltantes de stock y el transporte de mercadería sigue por debajo del nivel de 2008.

Ambos fenómenos permiten entender por qué el aumento de la facturación no necesariamente es mayor consumo. De hecho, el efecto inflacionario está siendo clave para sostener los ingresos frente a menores o iguales despachos de mercadería.

Comercio. "A nivel general seguimos amesetados y con bajas. Los únicos que estaban repuntando eran los supermercados pequeños o medianos, pero ahora no hay buenas perspectivas. En cuanto al resto, hay bajas de cuatro y ocho por ciento, según los sectores", señaló Mario Campise, al frente de la Cámara de Comercio.

En el interior. El panorama no es muy diferente. "El stock estaría bastante bajo, lo que generaría una necesidad de compra a los proveedores, pero los comerciantes no han salido a cubrir ese faltante porque no hay demanda", explicó Rubén Martos, de la Federación Comercial Córdoba (Fedecom).

El dirigente señaló que los negocios trabajan por estos días con un nivel de reserva de mercadería que está en la mitad de los índices habituales. "En retracción de consumo, agosto debe haber sido el peor mes. Estuvo muy flojo. Y setiembre empezó mal, pero después mejoró un poco", agregó.

De hechos, varias empresas proveedoras de alimentos y bebidas aseguran que la reactivación industrial no es generalizada y está llegando de manera desigual, por lo que, en el mejor de los casos, ni siquiera alcanza a compensar el terreno perdido.

Supermercados. Según el último informe del Indec, agosto marcó el peor momento en tres años, con una marcada desaceleración. "En cuanto a la decisión de compra, en volumen, no hubo mayores cambios: no cayó demasiado, pero tampoco ha subido, está amesetado. La gente mide mucho la compra", reconoció Héctor del Campillo, de la cámara del sector.

Como la mayoría del comercio, la expectativa está puesta en diciembre. "Estamos lejos de los usos y costumbres de 2001, cuando se pasó de las primeras marcas a las segundas y de allí al primer precio (lo más barato). Hoy se mantienen las primeras marcas, pero no sube el volumen de compra de productos", agregó.

Menos cargas. Un indicador irrefutable de la demanda es el transporte de cargas. El gerente de la Cámara de Empresarios del Autotransporte de Cargas (Cedac), Rolando Pérez, aseguró que el nivel de trabajo "nunca se terminó de recuperar", pese a algunos repuntes esporádicos.

"Bajó mucho la demanda y las cargas masivas cayeron 20 a 30 por ciento y nunca se recuperaron. En algunas actividades hay bajas de hasta 50 por ciento, como el transporte de automóviles (para mercado interno), mientras que en combustible, la baja es de 10 por ciento", detalló Pérez.

En el rubro, las más apretadas son las Pyme, que en los últimos años habían encarado una renovación de su parque de unidades. El peso del endeudamiento las ha obligado a desprenderse de camiones. "Ese segmento está bastante complicado. Agosto marcó un pequeño repunte, pero luego cayó y setiembre fue malo", añadió.

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