Consumo doméstico.

COPA LIBERTADORES / LANUS 1 - EVERTON 2: El Lanús imparable en el Clausura desaparece en la Libertadores. Debió haberle ganado a Everton, pero no aprovechó su mejor momento y lo perdió en el final.
Lanús debería haber resuelto el partido con Everton en menos de un cuarto de hora. Entre los 20 y los 33 minutos del primer tiempo hizo de Gustavo Dalsasso una razón de pregunta frecuente: ¿de dónde salió este argentino que resistió remates de todo estilo para sostener a los chilenos? Ni hablar de la que generó otro compatriota, José Luis Muñoz, con enganche y definición, en el descuento, para darle al fútbol chileno el primer éxito en la Argentina en medio siglo de Copa Libertadores. Los de Zubeldía, con menos continuidad que en el torneo local, recurrieron a la velocidad de Blanco y Biglieri --sociedad por derecha-- y a los pases rectos de Valeri para vulnerar la custodia de siete hombres que Everton aplicaba cuando perdía la pelota. Así llegó hasta el área chica de su rival en el lapso señalado, con media docena de ocasiones que se frustraron por intervención ajena y también propia. Pepe Sand anduvo a contramano en la senda que mejor conoce. Ni con un tiro de penal consiguió acertarle a la red en el déficit más pronunciado que anoche mostró el Grana. Pero tuvo otros...

Everton supo qué hacer en el segundo tiempo, con volantes más aplicados para interrumpir juego -no reparó en modos, porque en su repertorio no faltó la brusquedad-- y buscar posiciones ofensivas sin demoras. El empate fue un ejemplo doble: de transición veloz y precisa de defensa a ataque y de voracidad mal entendida. ¿Era necesario que Lanús, en su afán de mejorar su renta de goles, quedara tan desacomodado luego de un córner a favor? Pensó, pues, en lo que le marcaba el programa de la Copa antes que en el choque que estaba llevando.

La Libertadores no parece a la medida de un Lanús que pasea su eficaz elegancia en el Clausura. Más allá de que esta derrota haya constituido una contradicción con el desarrollo, los nombres de sus compañeros de grupo -salvo el de Chivas-- no lo arrojaban al pesimismo. ¿O este desempeño que ya lo instala en la vecindad de la eliminación confirma la sospecha de que apenas Boca puede dar la talla en suelo americano?

Tranquilo, Lanús, porque habrá tiempo de revancha. Será cuestión de que la belleza que desparrama aquí expanda las fronteras.

Comentá la nota