"Construyeron el relato de que somos malvados"

El senador kirchnerista dice que lo más importante es poner la ley de medios en marcha. Pero prevé que los sectores perjudicados judicializarán ese proceso. Defiende el modelo audiovisual del oficialismo y dice que "los medios santacruceños reflejan a la oposición".
Para justificar su apoyo a la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, Eric Calcagno citó al sociólogo Lucien Sfez, al comerciante y político Mariano Fragueiro, al escritor Umberto Eco y al "compañero Gramsci". El discurso del ex embajador argentino en París fue el más intelectual de los pronunciados en el Congreso por los senadores que votaron la ley. Al día siguiente de la votación en el Senado, ansioso –esta vez– por el partido de la Argentina contra Perú, Calcagno le dijo a este diario que "si queremos cambiar la Argentina en un sentido de mayor distribución del ingreso, quizá sea un requisito permanente la distribución de la palabra".

–El jefe de bloque oficialista, Miguel Ángel Pichetto, dijo que la ley podrá recibir modificaciones en el corto plazo. ¿Coincide?

–Una de las noticias del viernes fue la cohesión del bloque de la mayoría. Se había especulado mucho sobre posibles deserciones, "armando" un escenario y un relato propicios para la derrota del gobierno. Nada de eso ocurrió.

–¿Entonces? ¿Habrá modificaciones?

–La leyes no son las tablas de Moisés. Hay que trabajar para tenerlas y para mantenerlas en ejercicio: el movimiento se demuestra andando. Hay que poner esta ley a andar; luego podremos ver si se precisa alguna mejora, como la situación de las pymes audiovisuales, para las que ya presentamos un proyecto de ley.

–Los artículos sobre la autoridad de aplicación ¿permiten arbitrariedades en la designación de licencias?

–El propósito del Gobierno es evitar arbitrariedades. Si se quisiera cometerlas, lo mejor hubiera sido mantener el régimen actual, en el cual toda la autoridad reside en el interventor del Comfer.

–¿No se cometerán arbitrariedades, entonces?

–La ley establece un sistema que otorga amplias garantías a todos los interesados. El artículo sobre la autoridad de aplicación incorpora dos líneas de combate contra la arbitrariedad. La primera, la antimonopólica, que incluye la lucha contra las conductas anticompetitivas, predatorias y abuso de posición dominante; esta política se reafirma con la incorporación de prestadores de gestión estatal, privada, con y sin fines de lucro. Se elimina así una arbitrariedad mayor, que es la enorme concentración de licencias y la casi exclusividad del sector mercantil. La segunda es la creación de una autoridad de aplicación que incluye dos representantes del Ejecutivo, tres de los bloques parlamentarios y dos directores del Consejo Federal. Éste se integra con representantes de cada una de las provincias, prestadores privados y sin fines de lucro, de universidades, de medios públicos, sindicatos de los medios, sociedades gestoras de derechos y pueblos originarios. Nunca existieran tantas garantías para evitar arbitrariedades.

–Más que discutir sobre el proyecto de ley en sí, muchos legisladores de la oposición plantearon sus reparos ante la experiencia del manejo de los medios en Santa Cruz por parte de los Kirchner. ¿No es atendible ese argumento?

–Hay un relato construido: el Gobierno es malvado. Todo lo que venga de él será malo. No se discute más sobre el hecho en sí, sino sobre la capacidad que tiene el otro para expresarse. En el lenguaje común sería prejuicio. Se trasladan situaciones de un ámbito a otro, se procede por analogía simple, con el riesgo de empequeñecer un debate como el que tuvimos.

–Puntualmente, ¿cómo ve la situación de los medios en Santa Cruz?

–No me parece que en Santa Cruz la voz de la oposición no se escuche.

–¿Se viene una avanzada judicial de los medios en contra de la ley?

–Los medios de comunicación dominantes son dobles: como empresas, producen valor; como medios, crean realidad y sentido. Es probable que usen la creación de sentido para proteger la función de valor, como ha sido desde 1983.

–¿Qué cree que argumentarán?

–Tratarán de judicializar cada paso adelante alegando derechos adquiridos, derecho de propiedad, previsibilidad, seguridad jurídica. En general, son los argumentos de quienes pierden una posición dominante, cuya pertinencia será analizada, sin duda, caso por caso. Digamos también que frente a todo avance social, del sufragio secreto al voto de la mujer, siempre existieron posiciones que dijeron "es malo", "es bueno, pero no es el momento".

–¿Cómo imagina que será, dentro de cinco años, el mapa de la propiedad de los medios?

–Es complicado hacer futurología. Esperamos que el sector comunitario, hasta ahora marginal, ocupe un lugar importante en la producción de signos, símbolos y sentido. Que las 43 universidades nacionales que apoyaron la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual puedan estar en la pantalla y en el éter; que el sector público tenga un carácter federal y no "Federal", donde se pueda producir desde el interior y no repetir el estado del tránsito en Capital Federal.

–¿Cómo vio la cobertura periodística del debate de la ley?

–No es una cobertura que esté terminada; tal vez deba ser permanente. Hubert Beuve-Méry decía: "La radio informa, la televisión muestra, el diario explica"; cada cual lo hace a su manera, con la tecnología que le es propia, y con la línea editorial que define.

–¿Fue sesgada?

–Sin duda, porque toda noticia –más cuando es "en vivo"– supone un reflejo quizá más directo de las opiniones de cada medio, que no está mal, pero donde es necesario sacarse la idea de la objetividad tal como está planteada desde muchos medios. Si pretendemos que la opinión es incolora, inodora e insípida, tal vez se esconda un interés particular que quiere pasar por interés general.

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