Construyen plantas de abatimiento de arsénico en distintas escuelas del distrito bonaerense

Una de ellas llegará a General Viamonte. Ya inauguraron la primera en Punta Indio.
La semana pasada se inauguró la primera planta para la eliminación de arsénico en aguas subterráneas instalada en una escuela de la Provincia. Esta fue la primera de una serie de obras que promete la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense en sectores educativos contra este peligroso químico.

Y se encuadra dentro de una estrategia para reducir la presencia de arsénico en el agua del Gobierno bonaerense. De hecho, ya se comprometió a hacerlo en los distritos de Carlos Casares, 9 de Julio y Pehuajó.

Las medidas muestran cómo son cada vez más los preocupados por este químico, que fue detectado en índices mayores al legal en nuestra ciudad.

"Es un orgullo que los científicos del Estado estén trabajando en nuestras escuelas en un problema tan serio como es el del agua no potable", dijo el Director General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, Mario Oporto, al inaugurar, junto al titular de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), Carlos Gianella, la planta para eliminar el arsénico en la Escuela Nº 1 "Teniente Coronel Ramón Márquez", enclavada en el paraje rural La Viruta, en el partido de Punta Indio.

El acto se realizó en las instalaciones del establecimiento educativo rural. Allí, además del titular de la cartera educativa y el responsable del organismo científico provincial, estuvieron el intendente, Héctor Equiza, la directora, los docentes, auxiliares y alumnos.

"Un hecho urgente es empezar a resolver el tema del agua en la Provincia, hacerlo en las escuelas es muy importante, y hacerlo con la CIC es mejor, porque se ve cómo los científicos becados por el Estado investigan y trabajan para resolver problemas concretos de la comunidad", destacó Oporto, y agregó que "es bueno que los chicos de esta escuela rural, que está en crecimiento, tengan una convivencia con los científicos".

Plantas por 300

mil pesos

Tras poner en funcionamiento la planta de batimiento de arsénico en el agua, que fue desarrollada por investigadores de la CIC, del CONICET y de la Universidad Nacional de La Plata, a partir del apoyo financiero aportado por el organismo científico provincial, mediante un subsidio especial de 300.000 pesos, Oporto consideró que "todo lo que ocurre en la escuela es un hecho pedagógico y, por lo tanto, esta escuela tiene que transformar la planta en un hecho pedagógico. Los chicos van a hacer de esta innovación un disparador de reflexiones sobre el cuidado del medio natural y el agua".

A la Escuela Nº 1 del paraje La Viruta, donde se colocó la planta, asisten alumnos de los niveles inicial, primario y secundario. El equipamiento instalado permite el tratamiento de 2.000 litros diarios de agua y logra su potabilización con un contenido menor a 10 ppb (partes por billón) de arsénico, medida recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Abastecerá a los propios alumnos y docentes y a unas 20 familias que habitan en cercanías de la escuela.

El titular de la Comisión Investigaciones Científicas resaltó: "En la base del investigador está algo que tenemos todos y que podemos desarrollar, porque a partir de una curiosidad y de una metodología de trabajo se van buscando respuestas a los distintos problemas sociales" y, en este sentido, consideró relevante que "el conocimiento científico sirva para la resolución de problemas de la vida cotidiana de la gente y, en este caso, para acceder al agua potable que nos permita una vida sana".

Finalmente, Gianella rescató la importancia del trabajo en conjunto entre la Universidad, la Dirección General de Cultura y Educación y la CIC para desarrollar plantas que permitan tener agua libre de arsénico. Ya son cuatro las plantas construidas en conjunto. Serán instaladas en el Centro Educativo para la Producción Total Nº 21 de General Viamonte; la Escuela Primaria Nº 57 de Villarino; y la Escuela Primaria Nº 28 del paraje La Dorita, en el partido de Carlos Casares, además de la inaugurada en la escuela de Punta Indio. En todos los casos, se trata de establecimientos educativos enclavados en zonas rurales donde los niveles de arsénico en el agua subterránea son elevados.

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