Construir la democracia es más que ganar una elección

Por Adrián Ventura

El domingo último, millones de personas concurrieron a las urnas para darle la espalda a un gobierno autoritario. Pero aún falta que se comprometan para construir otro país. Por eso, sigue siendo necesaria la reforma política.

Una amplia mayoría dio al espalda a un régimen autoritario y dijo basta a una gestión y un estilo. Pero se requiere más: se necesita que esa multitud se involucre en las cuestiones políticas.

Alguien puede creer que, como las elecciones transcurrieron en calma, la reforma política no es necesaria. Es una trampa. Sí es necesaria.

Si la oposición, que desplazó al kirchnerismo, se limita a sustituir a Kirchner en sus autoritarias prácticas políticas, sólo se habrá producido un cambio de protagonistas.

Por eso, hacer una reforma política significa.

- Modificar el sistema de boletas; para eliminar las trampas que se hacen en toda elección.

- Obligar a los partidos a democratizarse y hacer internas. La ley de internas abiertas y simultáneas fue drogada, pero la ley de partidos políticos, que obliga a los partidos a hacer internas ?aunque no sean simultáneas ni abiertas- sigue vigente y nadie la aplica.

- Reducir a un número manejable y lógico los más de 720 partidos que existen en la Argentina.

- Prohibir las prácticas que sólo sirven para corromper la representación, como las candidaturas testimoniales y las listas colectoras (estas últimas fueron más usadas por la oposición que por el oficialismo).

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