"La construcción de la política tiene contradicciones"

Héctor "Indio" Romano, candidato a diputado por el Movimiento Libres del Sur. El ex legislador se quejó de la falta de debate sobre las propuestas de campaña. El episodio Sassi Colombres
PROFESION: imprentero (tiene una empresa en conjunto con Masso).

HOBBY: herrería y carpintería.

EDAD: 50 años (recién cumplidos).

FAMILIA: tiene cuatro hijos (entre 19 y 9 años) y está casado con Florencia Alonso.

Héctor Romano habla lento; reconoce estar cansado de la campaña y que lo invade una doble sensación: por un lado, ganas de que llegue pronto el 29, el día después de la votación, y por el otro, la certeza de que todavía falta mucho por hacer.

"Cuando hay un proceso electoral, se deben dar las condiciones para que la sociedad discuta sobre las cuestiones más acuciantes, pero hoy no están presentes. Pretendemos que se entiendan las diferencias entre las plataformas y que se vote a conciencia. Planteamos dos ejes: la renovación de la política y de la metodología y la participación social para romper el divorcio entre la gente y la dirigencia", dice.

Parte de ese cansancio puede provenir del agitado comienzo de año, cuando el ex legislador dejó la banca al reasumir la titular del escaño, Susana Montaldo, en medio de un choque político con el alperovichismo. El haber participado de esa experiencia política durante casi seis años lleva al siguiente tema. Reivindica esa elección por el discurso inicial de Néstor Kirchner (coincidente con muchos de sus reclamos de carácter social) y asegura que el Movimiento Libres del Sur (MLS) no perdió identidad porque siempre mantuvo independencia de criterio.

"La construcción de la política está llena de contradicciones, con opciones principales y secundarias. Día a día debés resolverlas, es el rol que cumplimos responsablemente, y es lógico que a veces te queden algunas manchas. Las ideas políticas exigen definiciones y nos hacemos cargo; el marco general era de coincidencia y fuimos orgánicos, aun sabiendo que había diferencias, pero no era algo estático, no era blanco o negro. Cuando el choque fue demasiado grueso, dijimos chau", explica.

Sus palabras suenan como las frases que se debieron decir muchas veces, como explicaciones reiteradas. Marca como un hecho limitar de la ruptura la frustrada postulación de Francisco Sassi Colombres a la Corte Suprema de Justicia de la Provincia, a la que se opuso por su pasado como funcionario del proceso militar: "una cosa es que haya sido parte de un gabinete con él y otra es que sea cabeza de un poder, con fuerza de decisión; era un cambio de calidad terrible".

"El Indio"

Pocos lo llaman por su nombre. Es "El Indio" para la mayoría de sus militantes, por su rostro oscuro y de raíz indígena. Su discurso es atravesado por la ideología construida en tiempos de lucha barrial y callejera, como en 2001. "Fue una explosión del pueblo, que cuestionó las instituciones y la clase política. Ahora se deben satisfacer sus reclamos. Debemos avanzar a una democracia más participativa, no representativa, en un juego de ida y vuelta, para que la sociedad no transfiera su responsabilidad al otro. Por ejemplo, en el conflicto sobre el Poder Judicial no se discute la institucionalidad, sino cuál sector pone magistrados amigos. El pueblo está ausente", puntualiza.

El ex convencional constituyente de 2006 reivindica lo actuado desde el Gobierno en obras públicas y programas sociales que beneficiaron directamente a la gente, pero señala que los precios de los contratos estatales están sospechados, y que no alcanza con la mejora en las condiciones de vida para justificarlos.

"Nosotros renunciamos a los cargos y nos sometimos al control del Tribunal de Cuentas. Como legislador, de bolsillo ganaba $ 3.486 de los $ 5.000 que figuraban. Nos daban contratos para asesores por apenas $ 1.000 y un aporte para gastos, para atender los requerimientos y las necesidades, de unos $ 500 por día, que rendíamos cuentas con facturas. No quiero hacer acusaciones livianas, pero yo puedo caminar por la calle sin que nadie me señale", afirma.

Romano justifica que en la lista haya familiares suyos de candidatos. "Mi mujer, Florencia Alonso, es militante desde mucho antes de que fuésemos pareja. Está legitimada por su labor. No hay una cuestión de continuidad en el manejo del poder político por una línea hereditaria, como en otros partidos", concluye.

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