"El Consorcio Portuario está acéfalo"

"El Consorcio Portuario necesita un cambio, ya que hoy es un órgano acéfalo, con directores que renuncian, que se licencian y no dan quórum"así se expresó Florencia Garrido, gerente ejecutiva de la Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata.
La dirigente alude tácitamente a la indefinición de las autoridades bonaerenses para resolver la renovación del Directorio de este organismo, pendiente desde hace poco más de dos años, a excepción del cargo de su presidente, Eduardo Pezzati, con nombramiento efectivo hasta diciembre de 2010.

"Desde la Cámara esperamos esta renovación desde marzo del 2007, mes en que vencieron los cargos de los actuales directores del Consorcio Portuario", manifiesta Garrido con la firme esperanza de recuperar el sillón que la Industria Naval perdió en 2004, cargo para el que fue postulada por su Cámara.

"A fines del 2008, se nos dijo que el gobierno de (Daniel) Scioli tenía la voluntad política de realizar este cambio, pero aparentemente este asunto no estaba dentro de las prioridades del gobernador", comenta la gerente en tono de reproche y sin ocultar cierto hastío ante la prolongada vacilación provincial.

"El Directorio hoy está inclinado, porque en su seno no están representados todos los sectores de la actividad", cuestiona sin concebir que el órgano de gobierno del Puerto de Mar del Plata no incluya la representación de la industria naval. Todo un año le llevó a Florencia Garrido lograr entrevistarse con el subsecretario de Actividades Portuarias, Ricardo del Valle, para exponer ante él este planteo. Finalmente, a fines de diciembre de 2008, la puerta del despacho del funcionario se abrió. Mucho tuvieron que ver las gestiones que se hicieron desde el Sindicato de Obreros Navales (SAON).

"Del Valle nos manifestó sus intenciones de renovar el directorio. Aunque no nos prometió el asiento en el Directorio, sí nos aseguró que iba a haber un cambio de autoridades en el puerto de Mar del Plata. Pero con el cambio de ministro de la producción, a sus promesas se las llevó el viento", se queja la dirigente empresaria. Sucede que el mismo día en que mantuvieron la audiencia con Del Valle, asumía un nuevo ministro de la Producción en lugar de Débora Giorgi, quien acababa de pegar el salto al ejecutivo nacional. El recién llegado Alejandro Gaspar Arlía, no comulgaba con Del Valle, quien respondía a Giorgi. En esas circunstancias, las buenas intenciones de Del Valle en relación a la renovación del directorio del puerto marplatense, difícilmente llegaran a destino. Ahora acaso todo dependía de la predisposición de Arlía.

La Cámara de la Industria Naval, con los Garrido a la cabeza, pidió ver al flamante ministro, quien parecía tener la sartén por el mango. Les asombró la celeridad con que Alejandro Arlía les concedió la audiencia. Creyeron que era una buena señal que expresaba el interés del nuevo ministro bonaerense por apurar la resolución de este asunto. "En enero nos recibió en su despacho de La Plata. Y él sí nos prometió que la cámara iba a tener su lugar en el directorio del Consorcio Portuario y que en adelante las cosas allí van a cambiar".

Al ministro Arlía también le habían ido a plantear el tema del enorme perjuicio que el Consorcio Portuario habría causado a empresas de la industria naval, al rechazar el ingreso de al menos cinco barcos con asiento en otros puertos, que pretendieron sin éxito efectuar reparaciones en el puerto marplatense. Los referentes de la Cámara y Arlía se entendieron. Ante él se propusieron dejar atrás lo sucedido y empezar a mirar para adelante. Por su puesto, a partir de la promesa del ministro de no dejar con las manos vacías a la Cámara cuando renovaran el Directorio. Como contrapartida, las empresas asociadas debían archivar cualquier intención de exigir un resarcimiento económico al organismo portuario dependiente de la administración bonaerense, por los presuntos perjuicios ocasionados al no autorizar el ingreso de aquellos barcos.

Con el compromiso ministerial debajo del brazo, desde la Cámara de la Industria Naval esperaban "definiciones positivas" en el lapso del primer trimestre del año. Las expectativas estaban centradas en que "el ministro afine bien el lápiz y ponga a los candidatos que corresponda y que la ciudad necesita". Obviamente, Florencia Garrido aludía a que la autoridad provincial no omita el sillón para la industria naval, concretando su nombramiento.

Sin embargo, cuando todo parecía estar encaminado, la salida apresurada del recaudador Santiago Montoya del gobierno de Scioli, movió el tablero del gabinete bonaerense. Alejandro Arlía debió dejar el ministerio de la Producción para asumir en Economía. Y cuando hizo las valijas para la mudanza, entre sus cosas también empacó aquel compromiso asumido ante los Garrido. Una vez más, la Cámara de la Industria Naval se sintió relegada. Sólo que esta vez, en su poder ostenta un elemento de presión nada desdeñable. "Tenemos toda la documentación para acreditar el perjuicio que el Consorcio Portuario le causó a nuestras empresas, que fue muy grande y en un contexto de crisis global", comenta firme y desafiante Florencia Garrido.

PUERTO DE IRREGULARIDADES

"En el puerto, hay un montón de irregularidades que no se pueden pasar por alto, que generan competencia desleal. Incluso hubo accidentes con personas con ingreso irregular al muelle que lo prueban", gruñe Florencia Garrido mientras agita unos papeles en su mano, que serían documentos indiscutibles sobre irregularidades presuntamente registradas en el ingreso a la estación portuaria. Papeles acerca de personas que habrían ingresado a la zona operativa para trabajar en reparaciones navales con credenciales apócrifas o a nombre de otras personas. Una maniobra que habría quedado al descubierto a raíz de accidentes protagonizados por los trabajadores, quienes tampoco tendrían seguro.

Al respecto, la gerente asegura: "Hay ciertos armadores que, en combinación con el Consorcio, avalan este tipo de trabajos irregulares, provocando una competencia desleal". E increpa al organismo portuario a "manejar esta situación con suma autoridad".

En virtud de no contar con la posibilidad de hacer oír su voz dentro del Directorio, la Cámara de la Industria Naval optó por exponer ante el titular del organismo, este y otros planteos sobre aspectos deficientes del funcionamiento portuario. Con este propósito, en agosto de 2008, sus referentes mantuvieron una reunión con Eduardo Pezzati, a quien elevaron un petitorio de cinco puntos, sin resultados.

En primer lugar reclamaban la renovación de autoridades. Seguían, el pedido para que se intensifiquen los controles de acceso, más la publicación en página web del listado de empresas y personas autorizadas a trabajar en zona operativa, a fin de facilitar un autocontrol entre permisionarios. También solicitaban la publicación de las tarifas aplicadas y abonadas por cada permisionario, a efectos de favorecer la transparencia. Y finalmente, exigían la publicación de las Actas de cada reunión de Directorio.

"Se trata de un acto público y debería darse a conocer. Pero esto nunca se concretó y no sabemos por qué", revela Garrido sembrando dudas acerca de la aparente decisión de no avanzar en la implementación de esta simple propuesta, que no debería encontrar ningún impedimento práctico, pues sólo se requiere voluntad para colgar las actas en el website del Puerto.

"Todo esto fue presentado y nada ha pasado", remarca la dirigente empresaria. "Mientras otros puertos avanzan y organizan –añade–, nosotros seguimos con los mismos problemas de siempre. Nos merecemos que el puerto funcione mejor. Pero hoy solo funciona por inercia y a voluntad de funcionarios públicos que parecieran olvidar que no es una empresa privada", se lamenta Florencia Garrido.

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