La consolidación del apriete en el país barrabrava

Por Fernando Gonzalez

Si tiene cuatro patas y ladra es perro. El dicho popular sirve para graficar lo que sucedió en los últimos días en la Argentina entre el kirchnerismo y la prensa. Primero fueron los piquetes y las amenazas para impedir la distribución de todos los diarios que se imprimen en la ciudad de Buenos Aires por un reclamo del gremio de los Camioneros. Y después fueron los ataques concretos para evitar la venta de los diarios impresos el 7 de noviembre, Día del Canillita.

Si muchos legisladores tuvieron la intención de modernizar y democratizar el mapa de los medios de comunicación al votar la ley de Medios K, lo sucedido en estos días demuestra que la intención de los Kirchner y los Moyano pasa más por amedrentar y poder controlar a la prensa que por un propósito de Estado.

Sólo el respaldo oficial les permite a quienes ejercen la violencia contra la prensa consolidar el apriete como metodología privilegiada en el país barrabrava en que convirtió la Argentina. La irrupción en el conflicto de Hugo Chávez, quien llega esta semana al país y promete liderar una ofensiva contra la asamblea de la SIP, desnaturalizaría la discusión. Más allá de la simpatía o el rechazo que Chávez pueda despertar, la situación de la prensa en Venezuela no es el mejor espejo donde mirarnos.

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