K consolida el neo - kirchnerismo

Por Eduardo Tagliaferro.

Mientras la oposición debate la ley de medios, el ex presidente discute poder. Sin obstáculos, se amarró a la Casa Rosada con el apoyo de los bloques de centroizquierda.

"Hagan bien la cuenta. Después del 10 de diciembre no van a ser la mayoría parlamentaria", le dijo hace pocos días atrás el titular del bloque K, Agustín Rossi, al diputado opositor de Unión PRO, Federico Pinedo. Dicha en pleno debate televisivo la frase no era solamente una chicana política. Para el kirchnerismo, la derrota electoral del 28 de junio es un dato tan lejano que parece no haber ocurrido. De hecho, ayer, a la hora de votar la nueva ley de medios consiguió una cantidad de votos que ni siquiera logró en sus mejores tiempos. El amplio resultado tiene una clara explicación política. Néstor Kirchner avanza porque no encuentra obstáculos. La oposición política estalló por los aires por sus propias contradicciones y porque el kirchnerismo amarró a su lado a los bloques del denominado centroizquierda. Los mismos que ya le habían entregado al Gobierno: la estatización de los fondos jubilatorios manejados ahora a mano suelta por la ANSES, la estatización de Aerolíneas Argentinas, el adelantamiento de las elecciones por la existencia de una crisis política internacional y últimamente las facultades delegadas, que aumentan las herramientas y atribuciones del Gobierno.

La alianza del kirchnerismo con el espacio de centroizquierda del ex ARI, Eduardo Macaluse, y el diputado de la CTA, Claudio Lozano, ya la había preanunciado Cristina Fernández de Kirchner cuando en la rueda de prensa posterior a los comicios, la misma en la que destacó que el Frente para la Victoria se había impuesto en El Calafate, su lugar en el mundo, se desvivió en elogios hacia Fernando "Pino" Solanas, la gran sorpresa en las últimas elecciones porteñas. No es un secreto que Solanas piensa en una candidatura presidencial para 2011. Así se entiende que el cineasta haya desautorizado a Lozano cuando se discutieron las facultades delegadas. Anoche se presentó para avalar a los suyos. Para ello se desdijo de lo que había declarado por la mañana en varias emisoras.

A la hora de explicar el entendimiento de este sector con el oficialismo, un diputado opositor dijo a este diario que eso era posible porque ninguno de ellos "tenía un anclaje territorial o responsabilidades de gobierno". La definición no explica otras vueltas de campana. Coma la de los socialistas que se identifican con el gobernador santafesino Hermes Binner. Ayer en el Congreso se impuso el socialismo real. Por una sesión, salvo la cordobesa Laura Sesma, todos los socialistas fueron K. Algunos creyeron ver detrás del voto socialista las dificultades fiscales que Binner enfrenta en su provincia. Los seguidores de Juan B. Justo también pusieron en evidencia que el Acuerdo Cívico y Social –esa agrupación que reunió a los seguidores de Elisa Carrió, la UCR y el PS y que fue la segunda fuerza electoral el 28 de junio– ya no existe. Algo que los radicales también confirmaron. Cuando anunciaron que se retirarían del recinto por la serie de anormalidades que tuvo la sesión, los radicales lo hicieron al lado de los diputados del PRO y del peronismo disidente. La Coalición Cívica estuvo ausente de esa conferencia de prensa porque sus principales referentes estaban tratando de contener al diputado Horacio Alcuaz, identificado con Margarita Stolbizer, para que no termine votando con el kirchnerismo.

Mientras el resto discute una nueva ley de medios, Néstor Kirchner discute poder. Y es sabido que es más fácil retener el poder que conquistarlo. Conservar lo que se tiene sólo requiere determinación. En ese objetivo el discurso es apenas una anécdota. Por eso sus diputados dicen que después del 10 de diciembre seguirán siendo mayoría.

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