La consigna es auxiliar los pedidos del entorno K

Todavía le quedan unos meses para realizar el 'due dilligence', pero el ingreso de Cristóbal López en Paraná Metal parece cada vez más lejano. Aunque tiene firmados papeles para revisar la situación patrimonial de esa empresa metalúrgica, en el sector está la sensación de que el nombre de López fue sólo un globo de ensayo. A comienzos de año, cuando la situación laboral pintaba complicada, allegados a Néstor Kirchner le pidieron al rey del juego que se interesa por Paraná Metal, una opción que ya había sido descartada por quienes mejor conocen el sector, como Arturo Acevedo, CEO de Acindar.
López está trabajando para mejorar su dañada imagen pública. "No soy palo blanco (testaferro) de Néstor Kirchner", repite en reuniones privadas. Igual, sigue engordando su imperio de negocios. Va camino en convertirse en el mayor productor de carne ovina, con un imponente frigorífico. La petrolera Oil M&S hizo ofertas por los activos que la estadounidense Chevron se desprende en el país. Y aunque no ganó esa compulsa, va por otras licitaciones públicas y privadas. En el sector, dicen que los ejecutivos de López conocen los detalles de las concesiones entre las provincias y las empresas mejor que los propios involucrados. Su próxima conquista es el Prode 'on line'. Y hasta sus enemigos le reconocen que está bien asesorado en lo legal. López abre sociedades encadenadas entre sí, a nombre de familiares y directivos muy fieles. Así funciona un aceitado esquema de $ 3.000 millones anuales donde no todo está a su nombre, pero todos los caminos conducen a él.

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