Consideran escandalosa la absolución de Duret y la condena (con arresto domiciliario) de Mansilla.

En un salón lleno de representantes de diferentes entidades de Mar del Plata, organismos de Derechos Humanos dieron a conocer a la opinión pública el documento elaborado a partir de la Sentencia del Juicio que se llevó adelante en esta ciudad por la desaparición de Carlos Labolita y por la cual, dos de los tres jueces, Nelson Jarazo y Alejandro Esmoris, dictaminaron un fallo que consideraron "escandaloso: absolución para Alejandro Guillermo Duret y perpetua con arresto domiciliario para Pedro Pablo Mansilla".
La mesa estuvo encabezada por Angelita Barili, de la Asociación Madres de Plaza de Mayo; Leda Barreiro, de Abuelas de Plaza de Mayo; Juan Carlos Wlasic, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y Fernando Martínez Delfino y Carlos Díaz, por Familiares de Detenidos- Desaparecidos.

Cabe destacar que el quinto día hábil luego de la feria judicial se leerán los fundamentos de la sentencia y se convoca a toda la comunidad a estar presente, ya que aquí no sólo se juzga al pasado sino se juega nuestro futuro.

Por otra parte, recordaron que "Jarazo en el 2004 dejó en libertad al doctor Bergés, médico del centro clandestino de detención acusado de firmar los certificados de nacimientos falsos de los bebés que nacían en cautiverio, entre otras atrocidades".

El comunicado completo expresa:

Es una vergüenza para el Poder Judicial, para el Estado de Derecho y la para la Nación toda, el fallo absolutorio dictado por el presidente del tribunal ad doc. Nelson Jarazo y el doctor Alejandro Esmoris. Su complicidad ideológica con el genocida es una bofetada para la sociedad que hoy más que nunca, clama por una sentencia ejemplificadora para los violentos, cuanto más para quien secuestra, tortura, mata y se ampara en el Estado para cometer estos delitos, indudablemente de lesa humanidad.

Mar del Plata no puede ser el ejemplo de lo que no se debe hacer, ni se puede tolerar. Duret, cual Carrascosa de los genocidas, ha sido despachado libre de culpa y cargo, y estos siniestros cómplices, Jarazo y Esmoris son funcionales a los genocidas, pues han ignorado el Instituto de la Desaparición Forzada de Persona, invirtiendo la carga de la prueba, obligando a los testigos a revivir el horror, ignorando todas las pruebas documentales, defraudando profunda y vergonzosamente al poder que deberían representar.

Este fallo es incoherente y absurdo, además de ser cobarde y humillante para las víctimas, sus familias, sus amigos, sus compañeros y para el mismo Estado de Derecho. Tenemos fe en la JUSTICIA, y esperaremos el resultado de la Cámara de Casación, que desde ya, damos por descontado será ejemplificador y condenatorio en todos y cada uno de los cargos. Mientras tanto, no podemos dejar de repudiar las actitudes profesionales de Nelson Jarazo y Alejandro Esmoris y pedir a toda la sociedad que haga suyo este grito de angustia, que lleva más de 30 años clamando por justicia.

Tampoco podemos dejar de señalar que la presente absolución se instala dentro de una creciente obstaculización a la efectiva realización de Verdad y Justicia desempeñada por diversos sectores del Poder Judicial en los últimos años (por ejemplo: morosidad en los procesos de instrucción y juicio, tramitación de defensas sistemáticamente rechazadas, excarcelaciones generalizadas, detenciones domiciliarias, hostigamiento y revictimización a testigos, inusuales límites al obrar de las querellas, elevación a juicio por pocos casos, etc.), al amparo del avance político de quienes prefieren el perdón y el olvido de tan aberrantes delitos, lo que inscribe nuestra lucha en el contexto más amplio de la necesaria profundización de la democracia, y en particular, con respecto al Poder Judicial.

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