Consejos de Stiglitz para la región

Por Andrés Oppenheimer

MIAMI.- El premio Nobel de Economía estadounidense Joseph Stiglitz se ha convertido en una suerte de estrella de rock en algunos países latinoamericanos por sus contundentes críticas al capitalismo a ultranza. Pero en una extensa entrevista Stiglitz me dijo algunas cosas que probablemente no les guste escuchar a muchos de sus admiradores.

Stiglitz no se desdijo de sus anteriores afirmaciones de que el FMI y las políticas de libre mercado respaldadas por EE.UU. en años recientes son responsables de parte de la pobreza y de la crisis global. "Soy un crítico de la manera en que se han instrumentado ciertas versiones del capitalismo -me dijo-. Creo que el capitalismo irrestricto es una era que ha llegado a su fin."

Stiglitz, que fue recibido con alfombra roja por el presidente venezolano, Hugo Chávez; la presidenta argentina, Cristina Kirchner, y varios otros líderes que aplauden sus críticas al FMI, parece, sin embargo, haber suavizado sus cuestionamientos. "El FMI es mucho mejor que en el pasado, sin duda alguna -me dijo-. Ha cambiado y creo que todo el mundo debe reconocerlo. Ha dicho que dará dinero a ciertos países con buenas tasas de interés, sin las condiciones que deprimían una economía." Cuando le pregunté qué debían hacer los países latinoamericanos para crecer y reducir la pobreza más rápido, respondió que debían hacerse más competitivos en la economía global. Y contrariamente a lo que suponen muchos de sus admiradores de la vieja izquierda, Stiglitz parece convencido de que la globalización está aquí para quedarse.

"Un aspecto oculto de esta crisis es que, a pesar de ser una crisis financiera, es una crisis económica: marca un hito en la transformación de la economía global, un cambio de las ventajas comparativas -dijo-. Para prosperar, América latina debe elevar su nivel de capacitación, su tecnología, para ser más competitiva en la economía global."

¿Por qué?, le pregunté. Porque el pastel de la economía mundial se ha reducido como consecuencia de la crisis y habrá mayor competencia entre los países en desarrollo para vender sus productos a los mercados más ricos, afirmó.

"Ahora estamos pasando de una economía de manufacturas a una economía de servicios, y esta crisis puede partir aguas. Y eso significa que los países deben prepararse más para la globalización y que deben tener las capacidades necesarias para competir en el mercado global."

Mi opinión: me quedé con la impresión de que Chávez, Kirchner y otros presidentes populistas sacan de contexto a Stiglitz cuando lo pintan como un paladín de la antiglobalización. A juzgar por lo que él me dijo, no es eso. Sabe que la pobreza del mundo se redujo de 40 a 19% de la población en las últimas dos décadas, desde que China, la India y otros países se insertaron en la economía global. Ojalá que Stiglitz enfatice más este punto: tal vez dé por sentado que sus admiradores también lo saben, pero en muchos casos no es así.

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