Si da consejos, seguro no es amigo

Si da consejos, seguro no es amigo
El titular del Banco Central demandó que, antes que consejos, el FMI ofrezca créditos para ser utilizados en caso de tener que cubrir situaciones de inestabilidad. Planteo ante el G-20, donde apoyaron India y China.
A pesar de sus promesas de cambio, el Fondo Monetario Internacional no pierde sus viejas costumbres. Cuando acercó financiamiento a los países de Europa del Este no se privó de recomendar las políticas a seguir, pero también deslizó recetas contractivas hacia aquellos países que no le habían solicitado fondos. Tal fue el caso de Argentina. Su titular, Dominique Strauss-Kahn, había "aconsejado" al ministro de Economía argentino, Amado Boudou, que revierta la política de acumulación de reservas y destine ese capital a financiar operaciones de comercio internacional. La intromisión en la política monetaria generó una respuesta inmediata del presidente del Banco Central, Martín Redrado. El funcionario le apuntó directamente al Fondo señalándole que, antes de dar recomendaciones sobre el uso de las reservas internacionales, debería poner a disposición de los países emergentes líneas de crédito sin costo financiero ni condicionalidades, que pudieran ser utilizadas como reaseguro contra eventuales crisis. El planteo cayó bien en otros países y así quedó reflejado en el reciente encuentro del Grupo de los 20 en Escocia, que lo trataron como propuesta concreta la semana pasada en dicha cumbre, confió a este diario una alta fuente del Central.

En el Banco Central desmienten que Argentina se haya comprometido, junto a los demás integrantes del G-20, a aceptar algún tipo de auditoría del FMI y el Banco Mundial. "Esta vez no hubo tal pedido. En cambio, noté un mayor acompañamiento en la defensa de la reservas, como política, de varios países", explicó un directivo a Página/12.

Como una partida de ajedrez, Redrado respondió durante el encuentro del G-20 a la ofensiva del Fondo con otro movimiento de ataque. El presidente del Central advirtió que si el Fondo quería "testear el argumento" de utilizar las reservas, lo que debía hacer es poner otras líneas de financiamiento y ofrecer un seguro de liquidez a los países que los compren, aunque no sea gratis. "La idea prendió en países como México, India, Indonesia y Brasil. Estos países sacaron el tema el viernes (de la semana pasada) oficialmente como propuesta", informó la fuente. De hecho, en el párrafo cuarto del documento del G-20, donde se extiende el mandato al Fondo, lo que se pretendió es darle capacidad al organismo como factor de estabilización. "No vamos a discutir el trasfondo teórico de acumular o no reservas; hoy no hay alternativas", agregó la fuente local.

La defensa de la política de acumulación de reservas –a la que se sumaron India y China– tiene en cuenta el riesgo que implicará el retiro de todos los estímulos fiscales que hicieron los países desarrollados. "Ahora estamos con tasas de interés muy bajas y un gran apetito por el riesgo, pero cuando Estados Unidos comience a absorber liquidez, claramente vamos tener riesgo de una salida desde los emergentes. Frente a eso, no hay otro mecanismo de autoseguro que la acumulación de las reservas", insistió.

El directivo desestimó las versiones de que el FMI y el BM auditarán a la Argentina, o que tenga alguna relación con las revisiones que establecen el artículo IV del estatuto del Fondo. "Si se lee el comunicado final del G-20, en lo que se llama Revisión entre Pares, se les da al Fondo Monetario y al Banco Mundial una especie de secretariado para relevar las posiciones de los distintos países", informó. Esa coordinación evitará que todos los gobiernos del grupo, que representan el 90 por ciento del Producto mundial, se planteen como objetivo tener superávit de cuenta corriente.

De todos modos, la decisión final la tomará cada gobierno en la próxima reunión, que tiene fecha en junio del año próximo. El FMI actúa como una especie de compilador de las distintas alternativas de los países. "No se habla de recomendaciones de políticas, ni de asistencia ni monitoreo, las tres palabras críticas que países como Alemania quisieron meter", destacó la fuente. Esas funciones sí aparecían en varios borradores que, finalmente, fueron rechazados.

Con ese objetivo, los ministerios de Economía tienen que presentar antes de junio próximo un proyecto fiscal sustentable y los bancos centrales, estimaciones monetarias y financieras a más de un año. El programa que será puesto en consideración deberá contar, como cuarto punto, con políticas de reforma estructurales que contemplen infraestructura. "Lo que se está jugando ahora son los desbalances globales mundiales que tienen dos protagonistas, Estados Unidos y China", señaló la fuente. Durante las reuniones en Escocia, se buscó coordinar la forma en que países superavitarios, caso China, gasten más y los deficitarios, como Estados Unidos, comiencen a ahorrar.

Los pronósticos de recuperación de la actividad económica, en tanto, no son alentadores. Los principales hacedores de política en el mundo coincidieron en continuar con la expansión monetaria y fiscal para salir de la crisis. No obstante, esa recuperación es todavía muy frágil. La continua pérdida de empleos en Estados Unidos y Europa complica el panorama por el lado del consumo mundial. "El consenso es que se va a retrasar la recuperación, mientras no se genere empleo", dijo el directivo del Central. También queda por delante el enorme peso de los déficit fiscales, que van a obligar a los países centrales a presentar un cronograma para retornar a la normalidad. Actualmente evidencian un déficit del 12 o 13 por ciento en promedio de sus respectivos PIB.

Todos estos temas deberán ser coordinados en el próximo encuentro del G-20. La pregunta es: ¿puede convertirse en un foro de políticas? "Está por verse y es bastante complicado. Lo que no han logrado Estados Unidos y China en reuniones bilaterales, es difícil pensar que lo vayan a conseguir entre veinte países", agregó la fuente.

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