"El Consejo Académico del Indec puede recibir propuestas del sector privado"

A la discusión sobre el pasado del Indec, marcada a fuego por la intervención que se desplegó a comienzos de 2007, se le suma una necesidad mayor: la de encontrar un rumbo que le otorgue mayor credibilidad a las estadísticas que toda la población utiliza como indicadores de gestión
Las estadísticas oficiales están en plena ebullición. Los consultores privados no creen en el Indec. Y el organismo oficial considera que detrás de cada crítica hay un interés encubierto. En el medio, los agentes económicos siguen esperando que haya el proceso de revisión abierto por el Gobierno permita reestablecer algún grado de credibilidad en los indicadores. Norberto Itzcovich, Ana María Edwin y Claudio Comari, detallaron ante El Cronista que se puede esperar del Consejo Académico y qué correcciones puede tener a futuro el índice de pobreza.

–¿Alcanza el Consejo Académico como base de consenso para el tipo de revisiones que se están planteando?

Ana Edwin –Para mi las estadísticas son una cuestión de Estado, porque tienen que servir para que cualquier gobierno pueda tomar decisiones. En ese sentido es que creo que hay que mejorar los métodos de captación de datos. Lo que no hay es una presión para que la estadística de un número determinado para poder presentarlo a la sociedad. Hoy en día se ha instalado una gran confusión en términos de banderías políticas.

Norberto Itzcovich –Sin embargo creo que la creación del Consejo Académico y del Consejo Consultivo pueden resultar altamente positivas, porque van en el sentido de despojar la cuestión técnica de cualquier componente político.

–¿Se puede ampliar esa base de consenso hacia otros actores del sector privado, por ejemplo?

AE –Es un ámbito de discusión donde no existe una sola manera de ver la realidad ni un solo método para abordarla. Hay una apertura institucional, en el sentido de que desde el Consejo Académico se puedan recibir propuestas que mejoren la producción estadística. El objetivo es poder reposicionar al Indec como un organismo técnico y no como el depositario de todo lo negativo. Por los que están representados a través de las cinco universidades, dudo que alguien del sector privado pueda aportar algo superador. Pero por supuesto que esta abierto a todo tipo de propuestas, incluso desde el punto de vista de usuarios.

AE –Hoy toda la libido esta puesta en este Consejo, pero creo que el Consejo Consultivo es tan o mas importante que el anterior. Porque ahí están precisamente los sectores y organizaciones que representan a la producción y el trabajo, a organizaciones no gubernamentales. Eso será una segunda fase.

–¿Cuándo empezará a funcionar el Consejo Consultivo?

NI –Creo que primero hay que dejar asentar un poco todo el volumen de trabajo que tiene el Consejo Académico, que hasta ahora tuvo solo dos reuniones plenarias (la última el 1 de octubre) y muchas bilaterales. Estamos elaborando todos los pedidos de información que recibimos. Tendrán que tener tiempo para estudiarla y luego volver a reunirnos. Queremos que tenga continuidad, no es una estrategia para patear el tema hacia adelante.

–¿La participación de la UBA está puesta en duda?

NI –No. Más allá de algunas observaciones, en el final del último documento que emitió dice que va a continuar actuando en el Consejo Académico.

–¿Y con el resto de las universidades la relación es normal?

NI –En algún momento un documento del Consejo en el que se planteaba que no avalaba lo que hizo el Indec. Y eso no me pareció mal, porque en verdad hasta ese momento yo no había entregado ningún informe. Las declaraciones críticas que se conocen las tomo como parte del funcionamiento del Consejo. Nadie piensa que esta tarea va a ser un camino de rosas. Va a haber discusiones, en algunas estarán de acuerdo, en otras no. Y así hasta encontrar una propuesta superadora. No es la idea que ellos nos digan que todo está precioso. Habrá mas discusiones como las que ya hubo.

–¿Van a volver a publicar la base de datos de la EPH?

Claudio Comari –Sí, antes de fin de año. La encuesta va a ser pública como antes, pero con la calidad que debe tener una base de datos que oficializa el Indec, algo que antes no tenía.

NI –El tema mas importante ahí es el de los ingresos. Algunos se quejan por esto porque se quedan sin el insumo que el Estado les da en bandeja para hacer su trabajo. Pero no es que no lo hacemos porque somos malos. Si no se hizo es porque era necesario revisarlos.

CC –La EPH busca establecer qué tipo de ingresos tiene un hogar. Se pregunta cuánto se recibe en pesos, cuánto en bonos o cuasimonedas (esto se hizo en 2003, aclaro), cuánto en tickets o si reciben propinas. En muchos casos hay una sola persona que responde por todos, pero no siempre conoce todos los valores. El tratamiento de respuesta que se eligió para estos casos es el de reponderación: se elige el que le otorga a los respondentes un peso adicional por los que no responden el valor del ingreso. Por ejemplo, si una persona representaba 1000, pasa a representar 1200. Así llegamos primero al cálculo de los ingresos de un hogar, y luego a lo que llamamos ingreso individual de cada miembro (datos que no siempre los conoce quien responde). Sobre ese total se calculan el total de ingresos familiares, que es la base para el cálculo de la línea de pobreza.

–¿Qué períodos abarca la pregunta?

CC –Los ingresos del mes pasado. Por ejemplo, si un abogado ganó 1 millón de pesos en un juicio y al mes siguiente no tuvo ingresos, se le asigna 0: es pobre. Así lo marcaba la metodología, que también determinaba que en los hogares recibían menos ingresos que las personas que los componían. Es un tratamiento que consideramos metodológicamente erróneo y que provoca inconsistencias. A partir del segundo trimestre de 2007 se discontinuó esta información y se generó una nueva metodología que todavía se está discutiendo internamente y con las direcciones provinciales de estadística, así como con expertos de Japón, Francia, Italia, Brasil, la OIT y la Cepal.

–Varios expertos aseguran que no es consistente tener destrucción de puestos de trabajo y que el indicador de pobreza muestre una reducción.

CC –No es inconsistente. En el segundo trimestre de 2009 la cantidad de personas con empleo que mide la EPH era menor que la del año anterior, pero también en el primer trimestre había mayor cantidad que en el primero de 2008. O sea que teníamos un trimestre por encima y otro por debajo, lo que de alguna forma nivelaba el semestre. Los que dicen que es inconsistente parten del supuesto de que tenemos la misma cantidad de perceptores de un ingreso y que los ingresos crecen a una velocidad inferior al crecimiento de los precios. Nosotros teníamos a finales de 2006 mas o menos 3 millones de personas jubiladas y pensionadas, y 6 millones a mediados del 2009. Entre 2006 y 2009 se generaron 1,2 millones de puestos nuevos registrados. La dinámica de crecimiento de las percepciones ha sido mucho más alta de lo que podría haber sido cualquier IPC. En promedio, para los jubilados y empleados formales en 2007 y 2008 las remuneraciones crecen 55%. Las bases de las pirámides también, porque tienen salario mínimo y jubilación mínima. Eso implicaría que tenemos un promedio de inflación anual de 25%. El promedio en el que se mueve el IPC del 2002 contra el promedio general del 2001 es 25,9%. O sea que tendríamos que haber tenido una dinámica de precios similar a la que tuvimos en la crisis de 2002, para que equiparara solamente el crecimiento de precios. Pero eso implicaría que los precios crecieron casi como los salarios o casi como las jubilaciones. Pero no se puede opacar el crecimiento de la cantidad de perceptores. Esto explica el descenso de la pobreza. No es inconsistente y no ha sido así.

¿Que representa el número del primer semestre de este año contra el de 2008? Se ve una baja menos pronunciada, un aplanamiento del descenso, pero no necesariamente debería haberse producido un aumento de la tasa de pobreza.

–¿Tienen planes para actualizar este indicador?

CC –Si, pero en conjunto con muchos temas que tienen que ver con la medición de las condiciones de vida. La idea de reformulación incluye abrirse a nuevas mediciones de bienestar, básicamente lo que tiene que ver con el accionar del Estado. A veces decimos, exageradamente, que si hoy se clausura el sistema de Salud y la educación pública, la medición de la pobreza sigue igual. Ahora, si sube mucho el kilo de cuadril es posible que sume muchos pobres, aunque el cuadril pueda ser sustituido por otro alimento. Este cambio no es algo para hacer el mes que viene, es un proceso largo de debate interno y externo.

–¿Esto justifica que se invaliden otros indicadores que también buscan medir la pobreza?

CC –No conozco las metodologías de los registros que se hacen en el sector privado, pero los valores no me cierran. Desde que se adoptó la metodología que usa el Indec en 1993 la única vez que se pasó el valor de 30% fue en el 2001. Pero antes tendríamos que ver qué usan como definición de pobreza. Comparar un sondeo telefónico con la EPH...

–¿Y eso ya los descarta?

NI –Pasa lo mismo con el IPC. Algunos dicen que miden 400 productos, pero hay que ver dónde. En una medición privada el dato de comidas fuera del hogar lo tomaban en Belgrano y en Puerto Madero, por ejemplo. Será un indicador, pero de clase media o clase media alta, pero no es un indicador general como intenta ser el IPC-Gran Buenos Aires. El problema es pretender darle validez como índice general.

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