Conseguir fondos, tema urgente en la agenda del jefe de Economía

Por: Daniel Fernández Canedo

¿Qué tienen en común el flamante ministro de Economía, los gobernadores y los intendentes de todo el país, más allá de que hayan ganado o perdido el 28 de junio?

La respuesta en bastante obvia: todos necesitan financiamiento.

Y el caso de Amado Boudou es por partida doble: necesita pesos y dólares.

Los pesos para recomponer el superávit fiscal, los dólares para pagar los servicios de renta de los bonos Boden 2012.

El ministro sabe que la regla fiscal característica de los tiempos preelectorales es insostenible.

Con la recaudación creciendo al 12 por ciento anual y el gasto público haciéndolo al 30%, sin financiamiento que venga de otro lado, caer en déficit sería inevitable.

Más aún cuando se cree que los gobernadores que iniciaron obras públicas en sus provincias con partidas de la Nación, ahora deberán golpear las puertas del Tesoro para encontrar las partidas que les permitan terminarlas.

Dentro y fuera del Gobierno todos reconocen que una de las principales tareas que tendrá Boudou será definir un esquema que permita conocer cómo hará el país para conseguir plata a partir del año que viene.

Una de tantas dudas es si el esquema será en base a decisiones voluntarias o forzadas.

En otras palabras, el flamante ministro ya demostró saber cómo se consigue, si es necesario, financiamiento forzoso. El fue uno de los artífices del fin de las AFJP y el traspaso de fondos jubilatorios al Estado.

Hoy Boudou conoce perfectamente que la ANSeS sigue teniendo caja y alguno de los allegados ya le mencionó que sólo entre las acciones de Telefónica y Tenaris podría contar con unos 2.500 millones de dólares.

Pero el gran desafío que tendrá es no caer en la tentación de echar mano a otras cajas posibles para pasarle el dinero al Estado.

Si bien el dinero de la ANSeS y los depósitos públicos en la banca oficial podrían alcanzar por un tiempo, en algunas cajas ya se rasca el fondo.

Un ejemplo concreto el Gobierno lo deberá afrontar en las próximas semanas.

El pago del bono Boden 2012 implicará para el Tesoro un desembolso superior a los 2.300 millones de dólares.

El Tesoro está juntando los pesos y para eso, entre otras fuentes, toma parte de los depósitos oficiales en el Banco Nación.

Con esos pesos le debe comprar los dólares al Banco Central y el 3 de agosto hará efectivo el pago.

Lo que no encontraron todavía es la forma de evitar que ese pago se refleje en una caída de las reservas del Banco Central, un resultado que intentarán que se note lo menos posible.

Si bien el temor a la devaluación del 29 de junio quedó atrás y los mercados apuestan a que el Gobierno pague puntualmente sus compromisos, la incertidumbre sobre el rumbo económico no cede.

Dentro del Gobierno insisten en que el precio del dólar es adecuado, que no es necesaria una devaluación y que la salida de dólares durante el último año no respondió a un problema cambiario, sino a la incertidumbre política.

Los que no creen que Boudou vaya a devaluar se apoyan, además, en que quien aparece como el principal aliado oficial, Hugo Moyano, está en contra de un salto cambiario.

El jefe de la CGT ya dijo que el dólar es adecuado y sabe que si se encabrita, también lo harán los precios de los alimentos y eso le restará poder de compra a los salarios.

Ayer los camioneros cerraban un aumento de 17%, superior a la inflación proyectada por este año por los estudios privados, que ronda 12%, pero que lo haría volver a la carga por más aumentos en caso de devaluación.

El Banco Central tiene reservas para controlar al dólar pero también necesitará de señales de mediano plazo.

Cerca del Gobierno dicen que la Presidenta intentará un acercamiento con el gobierno de los EE. UU. como vía para empezar a recomponer relaciones con el mundo financiero.

Entre tanto, a algunos de los nuevos funcionarios les dio el mensaje de que deben ahorrar.

Probablemente en los próximos cuatro meses el Gobierno intentará "sentarse" en la caja para recobrar liquidez.

Pero esa estrategia, si bien sana, sabe a poco para una economía caracterizada porque los dólares que entran por una ventanilla se van por otra.

Los flamantes funcionarios deberán tratar rápido los temas de plata; pero para saber dónde están parados, serán necesarias definiciones políticas que hoy no se vislumbran.

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