Conmoción en el Gobierno ante el nuevo revés por las reservas

Buscan de dónde obtener los 6.500 millones de dólares para pagar deuda. Y hubo reproches en Olivos a Zannini, íntimo del matrimonio y responsable de la estrategia jurídica. Desde la Corte, les reclamaron que dejen de presionar a los jueces.
La tarde del viernes casi llegaba a su fin y Carlos Zannini, el poderoso Secretario Legal y Técnico, no lograba conseguir la sentencia de la Cámara en lo Contencioso Administrativo que confirmó que las reservas no podían usarse para pagar la deuda. Estaba "desbordado". Así lo describió una fuente que pudo seguir sus movimientos casi en tiempo real. El "Gordo", como lo llaman los Kirchner, se comunicó varias veces con la Procuración del Tesoro de Osvaldo Guglielmino. Fue en vano. El propio Procurador, igual que el matrimonio presidencial, debió esperar un buen rato antes de leer los fundamentos del dictamen que a esa altura del día ya habían trascendido, en parte, a los medios. El escrito de Clara Do Pico y Martha Herrera provocó conmoción en la Quinta de Olivos, a pesar de que Zannini había intuido lo peor: "Nos van a cagar", se había lamentado hace unos días, según el relato de las fuentes.

Es que desde la semana pasada los principales operadores judiciales del oficialismo intentaron contactarse con las camaristas para conocer, con una anticipación a la que están acostumbrados, cuál iba a ser su resolución sobre el caso. Las juezas los esquivaron con elegancia. Apenas se limitaron a hablar con otro camarista del fuero, Néstor Buján, con buenos contactos gubernamentales. Ayer por la tarde Do Pico y Herrera seguían moviéndose con cuidado, evitando hacerse presentes en sus lugares favoritos, como el restaurante Tomo I, cercano al Palacio de Tribunales, y uno de los preferidos de Herrera.La crisis desatada alrededor de las reservas del Banco Central y de su tambaleante presidente, Martín Redrado, afectaron como pocas veces a un funcionario intocable de los Kirchner, Zannini. Fue él quien redactó los decretos de necesidad y urgencia que hace seis semanas sacuden al matrimonio presidencial: el que creó el "Fondo del Bicentenario" y el que buscó echar a Redrado del BCRA.

"Ustedes me metieron en esto, ahora tienen que arreglarlo", repitió la Presidenta a su grupo de asesores más reducido. Zannini fue el autor ideológico de esos decretos tan problemáticos. Aunque siempre actuó siguiendo órdenes de sus jefes, hacia él apuntan ahora las críticas más duras del ultrakirchnerismo. El viernes el matrimonio exigió a Zannini que buscara argumentaciones jurídicas para que sus funcionarios pudieran defender la posición del Gobierno en los medios.

La sentencia de la Cámara, que será apelada por la Casa Rosada, deja al Gobierno ante un gran dilema fiscal, ya que, sin poder usar las reservas, ahora deberá buscar otras alternativas para pagar los más de 6500 millones de dólares de deuda que vencen este año (ver página 8). A la vez, los decretos generaron una reacción unificada de la oposición parlamentaria, quien ayer celebraba la sentencia de la Cámara como una victoria ya que habían sido sus diputados los que llevaron la cuestión a la Justicia.

El equipo jurídico del Gobierno entendió que la única manera de minimizar el golpe era apuntar su aparato mediático hacia Redrado, quien fue afectado por la otra resolución de las camaristas Do Pico y Herrera, quienes levantaron la medida cautelar que una amiga de ambas, la jueza María José Sarmiento (ver página 4), había dictado en favor del funcionario. La crisis que se inició con la salida del DNU del "Fondo del Bicentenario", el 15 de diciembre, y que aún no culmina, descubrió a Zannini en días de alta agitación. Durante toda la era K, Zannini se había ganado la fama de ser una especie del genio del Derecho, pero ahora sus decretos son objetados por la Justicia. "Se va agotando el poder, y los jueces ven falible lo que antes era infalible", describió el escenario una fuente judicial de excelentes contactos con los magistrados y el Gobierno.

Zannini siente como nunca antes el frío que le llega desde los tribunales. Hace pocos días, uno de los jueces de la Corte Suprema que mejor trato tiene con el Gobierno lo llamó para quejarse por lo que consideró una actitud oficial intolerable: "¿Cómo van a mandar un patrullero a la casa de la jueza Sarmiento?", criticó el magistrado, en alusión a las denuncias que había hecho la propia María José Sarmiento, quien contó que, tras sacar una sentencia contraria a los deseos del Gobierno sobre el caso Redrado, fue seguida por la policía durante varias horas.

Zannini terminó el día viernes reunido en Olivos con los Kirchner y algunos ministros, analizando cómo salir de una crisis que lo tiene como uno de los máximos responsables.

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