Se conmemoran 38 años de la muerte del gobernador Iribarren

Fue un gobernador de facto, pero su visión de la Provincia introdujo a La Rioja como productora de vides y frutas

Guillermo Iribarren compartió la cuna con grandes hombres que identifican a la Provincia como el Coronel Nicolás Dávila, Inocencio Gordillo o Joaquín Víctor González.

Nacido en Nonogasta llegó a ocupar el Ejecutivo de la Provincia, como interventor federal durante el Gobierno de Juan Carlos Onganía, y murió ejerciendo el cargo en 1970.

Los que lo recuerdan por sus obras, dicen que era un hombre de trabajo que dejó su impronta en la formación de colonias agrícolas en toda la Provincia, pero en especial en los departamentos del Oeste.

Iribarren afirmaba que "cuando en ningún lugar de La Rioja donde haya riego artificial se siembre trigo o maíz, se habrá valorizado la riqueza agraria" y por eso le dio impulso a una visión transformadora en varios aspectos.

"Yo digo, si por la acción del Ferrocarril o de sus tarifas no podemos cultivar ahora maíz o trigo porque el maíz o el trigo de Santa Fe inundan nuestro pequeño mercado consumidor, en cambio, por esa misma acción ha sido abierta la puerta de los higos, tomates, morrones y legumbres en general, el comino y todas las frutas y hortalizas en cualquier estado, natural o laborado que puedan colocarse fuera de la provincia", expuso en su trabajo Temas Riojanos. Reflejos del Centralismo.

El agua extraída del subsuelo con bombas eléctricas posibilitó que se proyectaran cultivos intensivos en zonas hasta entonces caracterizadas por su vegetación xerófila.

Las colonias agrícolas de Vichigasta y Catinsaco a la que se le sumaron otras en distintos puntos de la Provincia tanto en el Sur como en el Norte dieron fe de un plan pensando en a producir a los riojanos.

El secretario de Agricultura de la Provincia Jorge Mario Ortiz reconoce, en su trabajo sobre el origen de la vitivinicultura en La Rioja, que "no es hasta la década del ‘60 cuando por impulso del entonces Gobernador de la Provincia Don Guillermo Iribarren, con los planes de colonización y fomento para crecimiento agroindustrial, comienza el gran despegue de la viticultura riojana, con centro en el valle Antinaco-Los Colorados, con la llegada de colonos sanjuaninos y mendocinos y otro locales". "A partir de allí y siguiendo los vaivenes político-económicos de la Argentina, el sector creció con diversos ritmos, soportando las más diversas crisis que lo afectaron considerablemente".

CARPA

Es bueno para un pueblo como el nuestro, saber que "Don Guillermo", como respetuosamente lo nombramos entre nosotros, existió.

Existió más allá de las virtudes y defectos, que como hombres todos tenemos.

Existió y está vigente por sus obras y su visión de una Provincia Productiva; a partir de él, nosotros como efectos eficientes de su misión, nos debemos obligar a difundir sus conocimientos y su saber hacer, que a pesar del tiempo transcurrido tiene la fuerza y la vigencia de lo consistente y trascendente.

En esta primera década del nuevo milenio, a meses de celebrar el bicentenario de la Patria, qué bueno sería rescatar las enseñanzas de Don Guillermo.

A lo banal y efímero de la actual coyuntura mundial, repensarnos como sujetos productivos eficientes, transformar cada gota de agua en riqueza sustentable, agregar valor a cada producto que con tanto esfuerzo nos entrega esta bendita tierra riojana y crear trabajo genuino para enaltecer el alma de este pueblo, que no nació para mendigar, sería el mayor y mejor homenaje a un grande como Don Guillermo Iribarren.

Si un hombre, con un equipo a la altura de sus exigencias, pudo hacer tanto en tan poco tiempo, no cabe dudas que lo "imposible" no estaba en su diccionario.

Su magnífico Plan de Gobierno, plasmado en tres tomos, abarcando la Salud, la Educación y la Economía, se debería recopilar y transmitir a las actuales y futuras generaciones de riojanos para abrevar en una obra que por sí misma tiene el valor demostrativo y conceptual de lo coherente.

En Capital

Hacia 1970 el gobernador Iribarren le dio un nuevo perfil a la zona Sur de la ciudad que hasta entonces terminaba en la antigua avenida Centenario, hoy Facundo Quiroga.

La creación de los barrios Benjamín Rincón y Santa Justina transformaron los límites de una la jungla, cubierta de jarillales, pencales, talares; era el hábitat de víboras, zorrinos, urpilas.

En la leyenda

El ex sacerdote Dionisio Miguel Anzalaz Romero, recuerda en una recopilación de historia de La Rioja que el gobernador de La Rioja, Guillermo Iribarren, le contó alguna vez una historia increíble.

"Don Iribarren me contó que venía manejando hacia Vichigasta, pensando en su finca, cuando de pronto una mujer de luto parada en la ruta le pidió que la llevara. Iribarren la subió, pero cuando llegó a Vichigasta, la mujer había desaparecido", comentó el hombre ahora dedicado también a forjar historias de la Provincia.

Controversias

Pero como todos, Don Guillermo también tuvo embates con sus contemporáneos.

Con el devenir del Gobierno democrático de 1973, la Cámara de Diputados le cuestionó el acuerdo por los límites con la provincia de San Juan acordado a fines de los ‘60.

Asimismo, los seguidores del obispo Enrique Angelelli -que se hizo cargo de la diócesis en 1968- recuerdan que con el prelado mantuvo una diferencia por los criterios de distribución de las tierras puestas en producción.

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