La conjunción del caballo con el ser humano como terapia es la noble tarea que pronto tendrá su espacio propio en Santa Inés

La conjunción del caballo con el ser humano como terapia es la noble tarea que pronto tendrá su espacio propio en Santa Inés

El Centro Modelo Hípico de Equinoterapia de Misiones, cuya obra avanza a buen ritmo a pocos kilómetros del centro de Posadas, fue pensado como un espacio de terapia y recreación.

“En poco tiempo más contará con todas las instalaciones para la actividad ecuestre, con accesibilidad para las personas con reducción de la movilidad; además de un gabinete terapéutico, una pista central, un picadero cubierto, baños adaptados, caballerizas con un mini hospital escuela veterinario. Es un centro hípico modelo que incluye al centro de equinoterapia dentro de la misma estructura”, explica quien está al frente de la Asociación Civil Hípica de Misiones, Carolina Allaragüe y llevaba adelante esta práctica -antes de la pandemia- en el predio del Ejército Argentino en la capital provincial.

El Centro que construye el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha) en un predio de cuatro hectáreas en Santa Inés, es una obra que se enmarca en la Ley provincial sancionada en octubre de 2019 por la Cámara de Representantes, donde se reconoce a la equinoterapia como “una disciplina integral y complementaria de las terapias médicas convencionales, utilizada para la habilitación, rehabilitación y educación de personas con discapacidad; o que poseen indicación médica del tratamiento”, según destaca Carolina Allaragüe.

El entusiasmo, compromiso y trabajo de esta incansable mujer hizo posible que desde hace cuatro años, en Posadas se utilicen los caballos como ayudantes terapéuticos en tratamientos de niños y adolescentes aquejados por diversas patologías.  “La ley aprobada y reglamentada en la provincia, bajo el impulso de asociación presidida por Carolina y que tuvo total apoyo en la Cámara de Representantes, reconoce el valor del “caballo apto, certificado y debidamente entrenado” y de una práctica llevada adelante por “personas capacitadas y en lugares aptos para este fin”.

                 

Mientras cuenta los pormenores de esta actividad, Carolina se entusiasma, acelera el ritmo de su textualidad oral, mientras exhibe fotos, comparte notas y acumula anécdotas sobre esta pasión heredada de su padre, estrecho colaborador en este sueño que comienza a verse concretado, a partir del compromiso del Gobierno Provincial, donde encontró la respuesta y la inversión necesaria para este fin.

Sobre la equinoterapia en particular, explica que “es una terapia de habilitación y rehabilitación de funciones de un paciente que por recomendación médica deba acceder a esta terapia que es complementaria a las tradicionales que conocemos. Se suma el caballo al equipo interdisciplinario como un facilitador, como un agente de salud que tiene virtudes incomparables porque ayudan a mejorar la calidad de vida de quien la practica”.

“El caballo está considerado científicamente como un rehabilitador del movimiento, además de lo beneficioso que resulta el vínculo emocional que se crea entre ambos; de ahí que se considere a la equinoterapia como una terapia física y mental complementaria”, precisa.

Alcances de la actividad como terapia

La equinoterapia como disciplina terapéutica abarca cuatro áreas disciplinarias diferentes: medicina, psicología, pedagogía y el deporte.

Según la afirmación de quienes aconsejan este camino para el tratamiento de varias y diferentes patologías leves o severas,  en cuanto a los beneficios que brinda, señalan por ejemplo, que en la interacción de personas con dificultades motrices, el caballo es fundamental, porque produce sensaciones muy parecidas a las que sentimos los humanos al caminar y de esa manera el paciente vuelve a familiarizarse con este movimiento. El andar del caballo produce vibraciones que se transmiten a la médula, por lo que el cerebro recibe los mismos estímulos que si estuviera caminando, describen los profesionales.

Otra aplicación de la equinoterapia se da en el tratamiento destinado a jóvenes y niños con problemas de relacionamiento y comportamiento o especialmente en temas relacionados con Transtornos del Espectro Autista (TEA), pues esta terapia fomenta la autoestima, corrige problemas de conducta, disminuye la ansiedad y estimula la concentración y la memoria, entre otros beneficios.

Otras patologías o conductas que pueden podrían recibir esta actividad como parte de su tratamiento son las relacionadas con: espina bífida, esclerosis múltiple, distrofia muscular, ceguera, sordera, amputación de miembros, lesiones medulares, retraso mental, parálisis cerebral, Síndrome de Down, adicciones, anorexia/bulimia y diversos problemas de adaptación social, entre otros.

Es importante destacar que la equinoterapia es un método complementario, y el tratamiento de las enfermedades mencionadas con anterioridad no puede estar enfocado únicamente a través de esta terapia.

Para el desarrollo de esta tarea que desde hace cuatro años lleva adelante Carolina, junto a su padre y un grupo de colaboradores, el Centro que se construye en Santa Inés será de máxima importancia, no solo por las comodidades que tendrán quienes concurran al lugar, sino porque está pensado para mantener a los caballos en las mejores condiciones de habitabilidad y atención.

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