Uno de los conjueces que absolvieron a Fraticelli explica por qué lo hizo

"Tengo la certeza absoluta de que Natalia Fraticelli produjo una conducta suicida". Con esa convicción se expresó Eduardo Pascual, uno de los cinco conjueces de la Cámara Penal de Venado Tuerto que hace pocos días absolvió a los padres de la adolescente de 15 años muerta en mayo de 2000 en su casa de Rufino.
En un meticuloso análisis de las pericias, que postularon como hipótesis tanto el suicidio como el asesinato por estrangulamiento, Pascual descartó que la chica fuera atacada. Y consideró que la idea del homicidio se impuso porque otros jueces le dieron un valor "terminante" al resultado de la autopsia, en la que a su criterio hubo mala praxis.

   Casado, de 63 años y con tres hijos, Pascual es especialista en derecho concursal. Es el abogado de la sindicatura que intervino en la quiebra del ex Banco Integrado Departamental de Venado Tuerto. Al igual que los otros conjueces que participaron de la decisión, no es penalista. Aquí repasa los principales aspectos de su voto, el más extenso del fallo que absolvió a Carlos Fraticelli y Graciela Dieser a nueve años de la muerte de Natalia.

   — ¿Cómo valoró las pericias de la causa?

   — Cuando me introducí en el estudio, antes que nada debía determinar la causa de la muerte. Entendí que las pruebas prioritarias eran el informe de levantamiento del cuerpo hecho por el doctor Ulises Cardozo y la prueba madre, fundamental, que es la autopsia de Luis Petinari. Habiendo controversias entre distintas opiniones, estas me parecieron fundamentales porque son las de los médicos que tuvieron contacto directo con el cuerpo. Tienen un peso distinto que los informes de quienes no vieron el cadáver. Petinari llega a una conclusión absoluta: muerte por estrangulamiento mecánico manual. Pero encontré gruesos errores en la autopsia.

   — ¿Qué errores?

   — Cometió la rotura de dos elementos y no lo informó. Por ejemplo del hueso hioides, un huesito del cuello que si está roto es una señal ineludible de estrangulamiento. Petinari reconoce que lo rompió él en un artilugio de la autopsia, después de que una patóloga advierte la rotura y dice que no fue una lesión en vida. Petinari lo admite, pero le resta importancia. Eso me produjo una gran desazón. Es él quien introduce la versión del estrangulamiento y tenía que saber la importancia de su dictamen. Otro error: ve lo que se llama la máscara equimótica de Morenstein, que es el amoratamiento de la cara y del cuello, y que se considera esencial para acreditar estrangulación. A esa máscara no la vio nadie: ni los peritos provinciales, ni Cardozo. El tema de los ojos rojos: el único que ve ese rasgo es Petinari. Cardozo, cuando levanta el cuerpo, dialoga con el ayudante y le dice: no tiene inyección conjuntival. Dos cuestiones más: no conservó órganos para profundizar el examen. Y produjo un descuido imperdonable al no filmar el trabajo. Todos esos errores me llevan a apartarme del dictamen.

   — ¿Influyó en su decisión lo controvertido de las pericias?

   — Claro, pero él fue el primero en opinar. Por otra parte me encuentro con el informe de otro especialista, el doctor Cardozo, quien dice con firmeza y convencimiento que en 35 años jamás vio un cuerpo con estrangulamiento manual sin ninguna señal exterior que lo indique. También había hemorragias internas muy pequeñas. Pero resulta que también ahí reaparece la mala práctica del doctor Petinari, porque está probado que la apertura que hizo él del cadáver fue inadecuada. Usó una técnica que puede producir un derramamiento de sangre y es muy difícil determinar si son hemorragias en vida o inflitraciones sanguíneas posteriores. Ese cuadro me llevó a descartar el estrangulamiento. Descarto también la sofocación porque no hay ninguna señal externa, ni en la nariz, ni en los labios, ni en el mentón. Eso se pudo comprobar con el video del levantamiento del cadáver que Cardozo sí filmó y nos sirvió de mucho. Otro dato: el informe del cerebro que Petinari no guardó y solamente le sacó una foto. El profesor Eduardo Bulacio, de la cátedra de Neurocirugía de la Facultad de Medicina, es terminante al decir "este cerebro no es de un cadáver que haya sufrido estrangulamiento". Se lo quiere descalificar diciendo que sólo observó una foto. Pero Bulacio nunca dijo que no pudiera expedirse con una foto.

   — Esto lleva a descartar la muerte violenta. ¿Cómo llega a inclinarse por el suicidio?

   — Yo estoy convencidísimo, tengo certeza absoluta, sin ningún tipo de dubitación, de que Natalia produjo una conducta suicida. Tenemos el tema de la droga Uxen Retard. Hay alguna discrepancia con los expertos con respecto a la cantidad de cápsulas que había recibido el cuerpo de Natalia. Pero sean 14, 18 o 22, es una dosis que de acuerdo al experto de toxicología puede producir la muerte. Más aún en un epiléptico. El Uxen Retard, la medicina que tomaba la abuela de Natalia, es contraindicado terminantemente para el epiléptico. Eso me hace afirmar con absoluta certeza que la muerte fue provocada por la ingesta de ese remedio. El fallo de primera instancia sostenía que esa medicación había sido dada por la madre a Natalia. Esa probabilidad no tiene apoyo a mi juicio en ningún elemento probatorio. De todas las conjeturas, es la menos probable. Natalia tenía una debilidad mental leve. Pero hay un sinnúmero de pruebas que indican que la nena participaba de todas las fiestas y andaba por todos lados. Tenía los rasgos de toda adolescente, caprichosa, a veces le contestaba mal a la madre, compraba la ropa de marca. Una nena con ese desarrollo, ¿puede no advertir que la madre que toda la vida le dio tres pequeñas pastillitas diarias, de pronto le da 20? Porque el tema está en que las 14 o 22 pastillas las debió tomar en las cuatro horas previas. Se determinó la hora de muerte a las 4 de la mañana y dicen los expertos que las pastillas fueron ingeridas juntas. No puedo entender que se acepte que la madre, entre las 12 de la noche y las 4 de la mañana, en presencia de Fraticelli que llega a la 1, le pueda estar dando esto. Sí encuentro que la niña tuvo un rapto de intención suicida. No se lo pudo haber dado la madre: lo tomó ella. Está el tema que tanto dio que hablar con respecto a la bolsa de plástico. Sí, es un dato llamativo, pero no es tan poco frecuente. Yo señalo casos concretos de adolescentes que no sólo se pusieron la bolsa sino también una almohada. Esa noche la nena había querido ingresar a una fiesta de cumpleaños y no la dejaron. No sé que peso pudo haber tenido en la decisión, pero pudo ser un disparador. Otro dato de que a la muerte se la provocó la ingesta y no un estrangulamiento: la niña cuatro años antes tuvo un cuadro exactamente igual. Da la casualidad de que a las 4 de la mañana, en el año 1996, la madre la encuentra en un estado que parecía muerta. Imaginémonos: una chica epiléptica. Una epilepsia que da convulsiones. Bien pudieron ser las convulsiones las que le provocaron las heridas internas de la boca que encontró Cardozo. Había tenido un cuadro exactamente igual sin haber ingerido el Uxen Retard. Si esta misma situación se dio por la maquinación de ella de introducirse semejante cantidad de pastillas, el resultado está claro.

   — ¿Ese resultado sería que las pastillas le provocaron un cuadro convulsivo por el cual fallece?

   — Sí, los expertos dicen que 500 miligramos de Uxen Retard son contraproducentes de por sí, pero en el epiléptico pueden provocar la muerte. Es muy probable que haya tenido un cuadro convulsivo y haya terminado asfixiada.

   — Si usted llega a ese convencimiento tal cabal, ¿por qué varios jueces de distintas instancias concluyeron que hubo un ataque hacia la chica?

   — Respondo la pregunta con lo que ha pasado en este mismo fallo, donde dos colegas votan por homicidio. Yo creo que la discrepancia fundamental está en el análisis que yo hago de la autopsia. Los colegas le dan valor terminante y absoluto a ese dictamen. Yo hice todo este recorrido racional para decir que no hubo agresión externa. Creo que la clave está en que se asignó mucha importancia, casi definitoria, a la autopsia. En un sumario penal, cuando las primeras pruebas no están bien realizadas, tienen defectos y errores, se arma un lío que es muy difícil de reparar.

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