El Congreso será un territorio en disputa

El Congreso será un territorio en disputa
La oposición intentará acotar el poder del Gobierno con su propia agenda legislativa. El oficialismo buscará lograr aliados en la centroizquierda. El diputado Néstor Kirchner sólo asistirá a las sesiones importantes.
Después de seis años de dominio pingüino, comenzó la era del deshielo en el Congreso. Cuando retome las sesiones ordinarias en marzo, se convertirá en un territorio en disputa: la oposición buscará abroquelarse detrás de proyectos urticantes para la Casa Rosada y el oficialismo –raleado tras el recambio parlamentario– necesitará sí o sí negociar para aprobar iniciativas de gestión. La caza de votos será, más que nunca, un oficio arduo.

El nuevo Parlamento es, sin dudas, el mejor escenario que tiene el arco opositor para desplegar su show y lucirse de cara al 2011. En sus escaños, cobija a varios hombres que ya confirmaron su deseo de competir en las elecciones presidenciales: Julio Cobos, Felipe Solá, Francisco De Narváez, Fernando "Pino" Solanas y hasta el eterno candidato, Carlos Menem. Un caso aparte es el propio Néstor Kirchner: a contrapelo del resto, el patagónico tendrá poca visibilidad en el recinto, sólo asistirá a sesiones importantes y su actividad parlamentaria será nula ya que no integra ni una sola comisión en Diputados.

La oposición –entre ellos, la UCR, PRO, Peronismo Federal, la Coalición Cívica y el socialismo– ya acordó los ejes básicos de un puñado de temas a impulsar. En su agenda, figuran la reforma del Consejo de la Magistratura (específicamente, quieren cambiar la composición del organismo), modificar la estructura del INDEC (pretenden darle autonomía), herir de muerte a la ONCCA (el cuestionado ente que controla y entrega subsidios al sector agropecuario) y aumentar los recursos que reciben las provincias. En este último asunto, una alternativa que consideran viable es que se coparticipe un mayor porcentaje del impuesto al cheque, que hoy embolsa la Nación en un 70 por ciento.

"La oposición se pone de acuerdo en el No, pero discrepa en el Sí", sostienen en el Frente para la Victoria. Confían en que les resultará muy complicado encolumnarse detrás de un mismo texto. Y si eso ocurre, la Presidenta echará mano al veto.

Como contrapartida, el kirchnerismo jugará a seducir a la centroizquierda. En la Cámara baja, hay una quincena que integra pequeños bloques "progresistas", que supieron acompañar al Gobierno en algunas iniciativas. En esa línea, el oficialismo apuntó tres proyectos para debatir en 2010:

1) Matrimonio gay: se trata de una propuesta con aval de un sector de la oposición que no avanzó el año pasado porque dentro de la bancada K había disidencias.

2) Nuevo régimen penal juvenil: ya cuenta con media sanción del Senado y, en Diputados, fue revisado por asesores de referentes de centroizquierda que vieron con buenos ojos el texto. El Gobierno lo planteará como una carta para combatir la inseguridad.

3) Ley de Entidades Financieras: Kirchner coqueteó con impulsar esta reforma varias veces, pero dio marcha atrás hasta que no se terminara de renegociar toda la deuda. Rossi ya anticipó que será una asignatura a debatir estos meses.

Con esas medidas, el kirchnerismo buscará abrir grietas en otros bloques. Lo necesita porque ha perdido peso: en la Cámara baja apenas cuenta con 85 legisladores propios de los 129 necesarios para el quórum que supo tener, y en el Senado, hay un escenario de empate.

Lejos del control arrollador de otros tiempos, en la nueva era, el oficialismo derrochará energía de más en intentar minimizar el empuje opositor.

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