El congreso del Frente no decide

Con los ánimos caldeados comenzó ayer el congreso del Frente Amplio que debía decidir la candidatura presidencial. Pero triunfó la postura del presidente Tabaré Vázquez y los precandidatos serán elegidos en una interna abierta.
En Uruguay, el Frente Amplio se dobla, se divide, pero no se rompe. Ayer los ánimos estaban caldeados en el Palacio Peñarol, la sede del equipo de fútbol de Montevideo. Unos 2400 delegados de la coalición gobernante habían copado el salón de eventos para elegir al próximo candidato presidencial del centroizquierda uruguayo, pero por primera vez su voz y su voto no importaban. El hombre de Tabaré Vázquez, su ex ministro de Economía, se había salido con la suya. Más allá de lo que decida hoy el frente, Danilo Astori y el también ex ministro José “Pepe” Mujica medirán sus fuerzas en las urnas en junio próximo, en unas elecciones a padrón abierto. Allí ninguno tiene el triunfo asegurado. La interna más pareja y virulenta de la historia del Frente recién empieza.

El viernes a la noche, el ex líder Tupamaro no aguantó más e hizo pública su bronca. “Nos piden igualdad, pero algunos seremos siempre menos iguales, por el origen, por cómo vivimos, por cómo somos. No alcanza con que seamos semejantes”, aseguró, cuidando cada palabra que salía de su boca. Había intentado no echar más leña al fuego en las últimas semanas. Como se conoce, cuenta un dirigente que lo acompaña, evitó a los periodistas. Pero su personalidad pudo más. “Hace años que soporto presiones de todo tipo, por todos los caminos, por todos los medios, utilizando todos los recursos para que sea candidato a vice. Ese es el destino que se me asigna.”

Para el diputado Carlos Gamou, el enojo de Mujica no estaba dirigido al presidente Vázquez o su candidato preferido, Danilo Astori. La bronca, dice, es contra los que dicen que el ex líder tupamaro no tiene fibra ni presencia para ser presidente. “Algunas personas piensan que lo importante es la teoría de lo políticamente correcto y, por otro lado, estamos los que creemos que lo más importante son las ideas y los votos”, sintetizó el dirigente del Movimiento de Participación Popular de Mujica y su ex secretario personal.

En el círculo cercano de Mujica quieren mostrarse moderados y aseguran que las diferencias entre los dos candidatos son más de forma que de contenido. Sin embargo, cuando los grabadores se apagan, la historia es otra. “No le tenemos confianza. No es un dirigente que respete las decisiones y la autoridad del Frente”, reconoció a este diario un senador frenteamplista moderado, que pidió no ser identificado.

Razones para desconfiar no le faltan. Astori creció políticamente como el renegado del Frente Amplio. En 1994 la coalición progresista hizo campaña en contra de la reforma política, que establecía el ballottage en las elecciones presidenciales. Astori, por entonces el delfín del presidente y fundador del Frente Líber Seregni, apoyó públicamente la reforma. En las elecciones siguientes el Frente Amplio ganó por primera vez la primera vuelta con el 40 por ciento, pero no pudo superar a la unión de blancos y colorados en el ballottage. Ningún frenteamplista ha olvidado eso.

No fue su único acto de rebeldía. Se enfrentó con sus propios compañeros para apoyar la creación de las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional –similares a las AFJP argentinas– y votó a favor de la ley que permitía el ingreso de inversiones privadas en Ancap, la empresa petrolera nacional. En los últimos años, ya en el gobierno, Astori volvió a chocar con el Frente al intentar impulsar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, una iniciativa que irritó hasta a los más moderados. En su plataforma política, el Frente se sigue describiendo como una fuerza antiimperialista.

Con los años Astori fue aprendiendo que para llegar a la cima primero hay que hacerse amigos de los que están allí. Así fue que pasó de ser el rival político de Tabaré Vázquez –en 1999 se enfrentaron en elecciones internas y el actual mandatario arrasó– a convertirse en su mayor aliado. En 2004, Astori aceptó no cuestionar el liderazgo de Vázquez a cambio de un lugar en su gobierno.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo es la relación entre el presidente uruguayo y su ex ministro de Economía. Sin embargo, la incondicionalidad demostrada hasta ahora por el mandatario le ha permitido a Astori mostrarse confiado, quizás en exceso.

“Decir que con un candidato se puede ganar y con otro no, no es un epíteto. Es sinceridad”, dijo esta semana en una entrevista al diario El Observador. El economista de 68 años, pelo blanco y una autocultivada imagen de tecnócrata, se niega a pensar en la posibilidad de ir como vice, detrás de Mujica.

Pero aún falta mucho para eso. Primero el Frente debe sobrevivir a seis meses de una campaña electoral que ya empezó con los tapones de punta.

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