El Congreso acelera la re-reelección en Brasil

El proyecto de reforma constitucional que habilitaría un tercer mandato del presidente, gobernadores e intendentes de Brasil, ya está en el Congreso. Ayer lo presentó un legislador de la coalición gubernamental con el apoyo de 194 parlamentarios, entre quienes se contaban varios de la oposición. Era el último día con que contaba el oficialismo para que ingresar la iniciativa y lograr que sea aprobada antes de septiembre próximo, fecha en la que debería realizarse un referendo.
La propuesta de enmienda constitucional (llamada por su sigla PEC) prevé la re-reelección del actual jefe de Estado. Según el diputado Jackson Barreto, autor del texto, el plan es "un reconocimiento que el nordeste de Brasil le tributa al presidente Lula. En un momento de crisis como ésta es mejor que seamos conducidos por alguien con credibilidad interna y externa". Cuando los periodistas preguntaron a Barreto si no contrariaba el rechazo de ministros y hasta del propio Lula a presentarse para un nuevo período, el congresista respondió: "Estoy haciendo lo que mucha gente quiere pero no se anima a hacer por falta de coraje político".

La iniciativa requiere, para ser aprobada, dos sesiones plenarias de la Cámara de Diputados y otras tantas del Senado. En cada una debe contar con tres quintos de los votos legislativos. Y para que entre en vigor el año próximo, es preciso que el proceso esté concluido en octubre próximo, exactamente un año antes de las elecciones nacionales de 2010. Pero antes de ir a los plenarios legislativos, tendrá que pasar por la Comisión de Constitución y Justicia que dispone de 40 días para analizar y expedirse sobre la iniciativa.

El trámite es complejo y dispone de tiempos muy justos. Pero lo mismo ocurrió con el antecesor de Lula, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso. La propuesta de reelección fue votada en 1997 en tiempo récord y el entonces gobernante consiguió vencer a Lula da Silva por segunda vez un año después, inaugurando su segundo mandato el 1º de enero de 1999. Brasil, como también ocurre ahora, sufría entonces los embates de una crisis que se había iniciado en México y propagado por varios emergentes. Eso llevó a la población a preferir al candidato presidente, antes que experimentar con la alternativa que ofrecía Lula.

Como sea, el diputado Barreto dijo que el escaso tiempo que se dispone en las votaciones "no es un problema". Sostuvo que hay un acuerdo informal entre los líderes de los principales partidos para acelerar el trámite en las comisiones y garantizar que llegue rápido a los plenarios. "Tengo certeza que no vamos a enfrentar contratiempos: el tercer mandato es un deseo del pueblo", declaró.

Entre tanto, los dirigentes de la socialdemocracia estaban furiosos y amenazaron con expulsar a los diputados y senadores que hubieran prestado su firma a la iniciativa. El presidente del opositor Partido Socialdemócrata calificó a la propuesta de "golpista".

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