La confusión de las cloacas

La confusión de las cloacas

Lo que el Gobierno pregona como “la revolución de las cloacas” fue puesto en duda por cifras del Indec. Qué dicen expertos y funcionarios.

El Ministerio del Interior y Obras Públicas cuestiona las cifras elaboradas por el Indec. “En los últimos días circularon datos equivocados de agua potable y cloacas”, escribió  el Secretario de Infraestructura y Política Hídrica, Pablo Bereciartua, en twitter al rechazar las estimaciones difundidas por la autoridad estadística. El malestar del funcionario apunta al informe sobre Condiciones de Vida de los Hogares correspondiente al segundo semestre de 2018. Publicado por el Indec la semana pasada, el reporte da por tierra con el discurso oficial sobre la existencia de la “revolución de las cloacas” que promociona Cambiemos como aliciente ante el incremento en la pobreza medida por ingresos. “Voy a pedir que miren en detalle cómo mide el Indec”, expresó el ingeniero Bereciartua.

“Las mejoras en acceso a la red cloacal no representan una revolución o un cambio de tendencia con respecto los años previos”, explican ante la consulta de PáginaI12 los investigadores Federico Favata y Gabriel Montes Rojas. El análisis estadístico realizado por los economistas identifica mejoras en zonas como el Gran Buenos Aires que, según advierten, “se corresponden con la tendencia histórica de continuo incremento de la cobertura desde 2003 por lo cual no habría un cambio de magnitud significativo en la infraestructura”.

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El discurso oficial convirtió la expansión de la red cloacal en la insignia del crecimiento invisible.  “Vamos a tener la misma pobreza que cuando asumimos, pero distinta. Hemos atacado la pobreza estructural”, aseguró el presidente Mauricio Macri en marzo al intentar relativizar el impacto de la crisis económica sobre los sectores más vulnerables. “Hay un millón y medio de personas que hoy tienen cloacas y antes convivían con la mierda”, aseguró el presidente Mauricio Macri durante una entrevista televisiva difundida por Canal 9. El secretario Bereciartua reiteró las mismas cifras a través de sus redes sociales y, además, aseguró que existía un cambio en la tendencia.

Los datos del Indec no los acompañan. Durante el segundo semestre de 2018, la cantidad de personas que no accede a cloacas ascendió hasta 34,5 por ciento, un leve incremento de 0,2 puntos porcentuales frente al mismo período de un año antes. En un año se contabilizaron 143 mil personas más sin acceso al servicio de cloacas. Así, a finales de 2018 había 9,6 millones de individuos que no tenían desagüe del inodoro a la red pública.

En términos presidenciales, se habría incrementado la cantidad de personas que “conviven con la mierda”. El preciso sociólogo Diego Born advierte sin embargo ante la consulta de este diario que el leve aumento en la medición del Indec no es estadísticamente significativo. En otras palabras, la medición oficial muestra un estancamiento: ni un marcado deterioro ni una mejora relevante. “Sin desmerecer la mejora en la calidad de vida de los beneficiados por las obras de infraestructura, pareciera que la estrategia de marketing electoral sobredimensiona los hechos, dejando de lado el gran problema económico que actualmente esta teniendo Argentina”, sostienen Favata y Montes Rojas.

“Seguramente, lo que publicó el Indec es correcto y hay que destacar que la Argentina vuelve a tener información, pero la Encuestra Permanente de Hogares hace un muestreo”, expresó el funcionario ante la consulta de TN.com. Como no está convencido, Bereciartua agregó que “hay que ver cómo es la muestra y cómo mide el Indec, voy a pedir que miren en detalle cómo mide el Indec”.

Favata y Montes Rojas, que están terminando una investigación titulada “¿La revolución de las cloacas? Un análisis estadístico de los cambios recientes en el acceso a la red cloacal (2003-2018)”, reconocen que la Encuesta Permanente de Hogares cuenta con diversas limitaciones. A diferencia de un censo, el relevamiento no está diseñado para ser representativo a nivel nacional. Además, explican, la encuesta no es adecuada para estudiar los “bordes” de los aglomerados urbanos. No obstante, los investigadores enfatizan que “es la única fuente representativa para estudiar esto, y si hubiese un cambio significativo esto se debería ver reflejado en la misma”.

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