Confusa situación en el Senado

Un dilatado debate concluyó con una decisión que a la postre causó desconcierto entre el propio bloque opositor, que fue llevado con pericia por el senador Jorge Simonetti a una decisión sin antecedentes.
Se dispuso comunicar al Tribunal de Cuentas las objeciones a las cuentas de inversión. La oposición se impuso por 7 a 6. Lo más notable es que se evidenció la ruptura del bloque naranja. El senador Colombo pegó por igual al actual gobierno y al anterior al poner en la mira también a las cuentas de 2004

Conformando un bloque que se impuso por un único voto al fracturarse el bloque nuevista, la oposición consiguió ayer rechazar las Cuentas de Inversión 2006 -es decir del primer año de gestión de Arturo Colombi-, algo que ni siquiera ocurrió con las de 2005 que están en la Justicia, las que fueron solamente "observadas" en forma parcial.

El embate opositor tuvo como protagonistas a los senadores radicales disidentes Ricardo Colombi y Sergio Flinta, los liberales Gabriela Medici y Raúl Balestra, el justicialista Jorge Barrionuevo, Gustavo Canteros, de Proyecto Corrientes, y, la sorpresa, dada por el nuevista Horacio Colombo, que como ya lo publicara este diario, habría tomado esta decisión al no lograr abrochar su reelección para el año entrante. Fue ese conjunto de siete legisladores los que consiguieron rechazar las cuentas de inversión.

El resto, seis senadores, es decir un oficialismo menguado de repente, se opuso a tal pedido, dado que las cuentas tenían despacho favorable en la Comisión Bicameral. Ese fue el nudo de una fuerte discusión técnica en torno del rechazo a ese dictamen de la Comisión Revisora o de las cuentas propiamente dichas.

Al final, terció el presidente del Senado y le puso nombre a lo sucedido. "Las cuentas no fueron aprobadas", interpretó el vicegobernador Rubén Pruyas.

La oposición cuestionó principalmente dos aspectos que, sostiene, no están claros en las rendiciones: el destino de los fondos de viviendas y el dinero destinado al Ministerio de Educación, casualmente, el mismo punto de discrepancias de las cuentas 2005, que fueron a la Justicia remitidas por el Tribunal de Cuentas.

La confusión reinó durante toda la sesión, más allá de que lo que votó tuviera verosimilitud con un rechazo de las cuentas. Es que técnicamente, los senadores no pueden rechazar las cuentas, que todavía debe ser analizada por Diputados, sino apenas rechazar, observar o aprobar el dictamen de la Comisión Bicameral, que precisamente tiene la función de hacer el seguimiento completo de las rendiciones y poner a consideración de ambos cuerpos el resultado.

Incluso antes de la sesión, algunos opositores admitían que se "observaría" los puntos antes mencionados, pero más tarde se consumó el sorpresivo zarpazo.

Otros, los más extremistas, puesto que se trata de un término contenido en la Constitución provincial, dijeron en declaraciones a un portal que "esa figura, advirtieron no existe".

"El Senado debe aprobar o rechazar las Cuentas, no existen términos medios", dijo uno de los más acérrimos opositores de este Gobierno, que en su momento no votó de la misma forma cuando lo que hubo que analizar fue la Cuenta de Inversión de 2005, es decir del último año de la gestión de Ricardo Colombi.

En tanto, Jorge Barrionuevo dijo poco antes de entrar al recinto que "las cuentas debían ser revisadas", y que "en el estado en el que se encuentran no pueden ser aprobadas".

El rol de Colombo, obviamente, fue crucial porque hasta ahora nunca se había pronunciado tan tajantemente. Siempre había opinado que era menester exigir toda la información posible del Tribunal de Cuentas. Y mucho menos, había demostrado sus intenciones de alinearse con el ricardismo para votar en disidencia como finalmente lo hizo. Su par, Jorge Simonetti, quien también tenía una visión crítica para el análisis que debía hacer de las cuentas, sin embargo, sufragó junto con el oficialismo e hizo que la consideración terminara en una ajustada, y al tiempo inesperada, derrota del Gobierno, aunque las Cuentas deben todavía pasar por Diputados.

Tal es así, que incluso mencionó, como parte del proceso de continuidad jurídica del Estado, que habría detectado supuestas irregularidades que venían de la gestión de Ricardo Colombi, que como ya se dijo motivó la intervención de la Justicia, cuando se presumieron malos manejos en Desarrollo Humano, lo que derivó en que esta gestión removiera a Salvador González Nadal, quien fue procesado, y de la Subsecretaría de Cultura, otro problema de años anteriores.

FALSA ALARMA Y PÁNICO. Cerca de las 11 de ayer, una amenaza de bomba se recibió ayer en la torre de Tribunales, de San Juan y 9 de Julio. El edificio fue desalojado, no sin dificultades por la falta de escaleras de emergencia, gracias a la labor de la Policía y Bomberos. También se desalojó el Colegio Salesiano y los efectivos revisaron cada rincón del ex banco, concluyendo en que se trató solamente de una falsa alarma. Un loco suelto que no reparó en el daño y el pánico que causó.

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