La confrontación pueden ser un boomerang para los K

Por Walter Schmidt *

La consecuencia del largo conflicto del gobierno con el campo, agravado por la sequía y la crisis internacional, quedó expuesta en la agresión sufrida por los hermanos Rossi: la violencia, como herramienta para dirimir diferencias.

La consecuencia del prolongado conflicto del gobierno nacional con el campo, hoy agravado por la sequía y la crisis internacional, quedó expuesta de la peor manera en la agresión sufrida por los hermanos Agustín y Alejandro Rossi: la violencia, como herramienta válida para dirimir las diferencias.

Poco importa el o los destinatarios de cualquier hecho violento. La raíz, es la división promovida por el matrimonio Kirchner, con cierta complicidad de algunos dirigentes agropecuarios. Pero el resultado puede ser desfavorable para el oficialismo.

Cerca de los Kirchner, comienzan a comprobar en carne propia el rechazo que muchos dirigentes oficialistas despiertan en algunas localidades del interior agropecuario.

Por caso, dicen que Rossi ya ha sido el epicentro de pequeños "cacerolazos" cuando ha ido a su provincia, Santa Fe.

Fue el propio Reutemann quien sinceró la situación ante Kirchner, al indicarle que "no se puede hablar" de kirchnerismo o del Frente para la Victoria en el interior de la provincia. Incluso, le vaticinó el rechazo a Rossi de la "gente del campo", posible candidato a diputado nacional en las próximas elecciones.

En el entorno del ex presidente hay dos posiciones. Una cree que la agresión sufrida por Rossi le sumará respaldos de quienes dudaban en apoyar al PJ santafesino o mantener una posición neutra. Otros opinan que el episodio en Laguna Paiva marcó el final del proyecto "Rossi candidato".

"Esto fue un alerta. Si no lo leemos correctamente puede trasladarse a otras provincias", reflexionó un dirigente que concurre periódicamente a Olivos y a la Casa Rosada.

Ese mismo kirchnerista lanzó una pregunta que inquietó a mas de un funcionario del gobierno: "¿Y si en la campaña electoral nos corren a huevazos de algunas ciudades del interior?" En ese contexto, la oposición intenta ganar terreno en el escenario político a partir de acercamientos de cara a las próximas elecciones.

Felipe Solá y Mauricio Macri intercambiaron elogios, e intentan conformar un espacio en la provincia de Buenos Aires que también contenga a Francisco de Narvaez. Los gestos se multiplican, aunque todavía no hay nada escrito. Hasta el propio Eduardo Duhalde, quien habla a menudo con Solá y De Narvaez y los incentiva a juntarse, salió a respaldar ese acuerdo que aún carece de borrador alguno.

Quien se vio obligado inmediatamente a despegarse de Solá fue el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández. En las últimas horas trascendió algún encuentro de Fernández con Solá, cuando el ex funcionario venía siendo noticia por haberse reunido con Kirchner y, supuestamente, haberse sumado al armado del kirchnerismo.

Ante esto, Fernández salió a aclarar que no compartía el hecho de hacer públicas las críticas que podría tener hacia el matrimonio Kirchner. Lo dijo, luego de que Solá reclamó cambios de políticas nacionales y respondió con un contundente "no", acerca de su posible regreso al kirchnerismo.

Hay quienes sostienen que Alberto Fernández podría ubicarse, después del 2009, más cerca del armado de los líderes peronistas emergentes que del matrimonio Kirchner. Son los mismos que consideran que el mejor escenario es que el oficialismo sufra una derrota en la compulsa electoral, pero no a manos de la oposición sino del propio PJ.

(*) Agencia DYN

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