Conflicto y tensión en frigorífico de General Conesa

CONESA (ARC).- El grupo familiar de los hermanos Álvarez lleva más de 40 días bloqueando el acceso a un predio de 9 hectáreas en General Conesa, en reclamo de solución a un conflicto que de más de 17 años con la provincia de Río Negro.
El momento más dramático se vivió el 31 de diciembre cuando desde el juzgado numero 3, a cargo de la jueza Rosana Calvetti, se ordenó el desalojo del lugar. Allí están los hermanos Hugo Ricardo, Javier Héctor, Diana Livia y Élida Beatriz Álvarez, quienes lejos de acatar la medida se encadenaron al portón de entrada y con botellas llenas de nafta amenazaron con prenderse fuego si la jueza y los efectivos policiales obligaban a salir del predio. Luego de varios minutos las autoridades de la justicia pospusieron la medida a la espera de nuevas medidas.

El conflicto se remonta a casi dos décadas. Los dueños del frigorífico contrajeron una deuda con el ex Banco Provincia de Río Negro. Al verse imposibilitados de cancelarla cedieron al banco el 50% del predio junto con las instalaciones del frigorífico, el galpón de empaque y el resto de las infraestructuras para cancelar la hipoteca.

En diálogo con "Río Negro", Hugo Álvarez comentó que al cabo de más de 17 años "aún hoy seguimos siendo propietarios de la totalidad de este predio, con la hipoteca todavía a nombre nuestro". Según Hugo "utilizó todo este tiempo las instalaciones mediante el ente de desarrollo de Conesa, explotando y subalquilando este predio. Y hoy seguimos figurando como dueños y responsables de lo que pase acá adentro". El acuerdo pasaba por regularizar la división donde una parte queda para la provincia y el resto para los Alvarez. "En noviembre cuando esto estaba totalmente parado nos juntamos y cansados de tantas mentiras vinimos y ocupamos legítimamente posesión de todo hasta que el gobierno nos de una real y definitiva solución. Ya perdimos familiares y gran parte de nuestro patrimonio. Los cuatro estamos decididos a todo", finalizó Hugo, sentado en una silla y junto a una botella con nafta. Javier, su hermano, se mantiene dentro de las instalaciones, dijo que "todo es muy desprolijo. "Río Negro" recorrió las instalaciones. Lo más llamativo se vio en sala de máquinas donde se encuentran los motores del frigorífico, que despiden una gran cantidad amoniaco.

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