Conflicto con el Suoem, en la semana decisiva

El gremio municipal volverá a paralizar hoy los servicios de la ciudad. Los cordobeses ya conocen la maniobra extorsiva. El intendente, que no cede en su idea de poner orden, también. Tan claro tiene Giacomino el diagnóstico que lo planteó de modo crudo en una durísima carta pública que pinta el caos municipal. Sabe que si cede resignará la chance de gobernar. Es la batalla clave. Y esta semana será crucial porque comenzarán a liquidar sueldos de julio donde impactarán todos los descuentos.
Al no ceder Daniel Giacomino en el recorte de adicionales a los empleados, el gremio municipal paralizará hoy las actividades en el Palacio 6 de Julio con asambleas en el hall central, mientras que las más violentas áreas operativas avanzarán a media mañana hasta la sede de gobierno de la ciudad, con posibilidades de que reediten los cortes de calles y puentes, como en los peores momentos del conflicto, a mediados de junio. El programa del Suoem prevé una asamblea general para el miércoles.

De esta manera, el conflicto ingresa a una etapa de confrontación final de imprevisibles consecuencias, tanto para el invicto y prepotente gremio como para un jefe comunal que ha asumido la decisión de frenar la voracidad del Suoem desde una posición de extrema debilidad política pero de máximo consentimiento de la opinión pública.

Todos saben hasta dónde lleva el gremio sus pretensiones pero en los últimos meses también se ha visto a un Giacomino ingresar a la confrontación sin titubeos. Más allá de la firmeza de las palabras que se transcriben en esta edición (ver página 2), también en el terreno de los hechos.

Por ejemplo, la semana pasada fue liquidado -en planilla adicional, como sucede siempre- el refrigerio. Este adicional es de un promedio de 300 pesos para los diez mil empleados, aunque es una suma variable y proporcional, según lo que perciban de sueldo. En la reciente liquidación se mantuvieron, en forma proporcional, las quitas por aplicación de recortes y ausentismo.

Pero esto no es nada comparado con lo que puede llegar a pasar el miércoles. Ese día, si el intendente mantiene firme su decisión, deberán cerrarse las planillas de sueldo de julio, a pagar al comenzar agosto, computándose los recortes en toda la extensión del Decreto 2228. Es decir, el achique de "horas extras" y "prolongaciones de jornada" rigió desde el 11 de junio pero la baja en las "bonificaciones" recién se hizo afectiva desde el 1 de julio.

Y será mucho más impactante todavía si en las planillas se reflejan los días no trabajados por los empleados, fundamentalmente los de las llamadas "áreas operativas". En estos casos, hay agentes que trabajaron muy pocos días de julio y algunos ni siquiera uno. Por esto, puede haber empleados que no cobren, sino media una postura piadosa del municipio de pagarles sólo algunos días. En cualquier caso, el impacto en los sueldos, por recortes y descuento de días, será muy sensible en el bolsillo de esos municipales.

Es difícil saber qué pasara en un choque que se parece a una confrontación final. El gremio municipal no conoce de caminos laterales para salir del conflicto, porque su experiencia histórica les enseña -docencia de los sucesivos intendentes mediante- abismar el conflicto y que el poder municipal de turno se encargue de encontrar la salida y los recursos.

Este método gremial fue convalidado sistemáticamente por todos los intendentes -a excepción de Ramón Mestre, en el primer mandato-, pero ahora la Municipalidad tocó fondo. Además, el intendente vaciaría de contenido su gestión, que hoy es casi exclusivamente resistirse al saqueo de los municipales para poder brindar algo de lo mucho que en servicios y obras necesita la ciudad.

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