El conflicto de la salud, en una fase definitoria

El conflicto de la salud, en una fase definitoria
Médicos y enfermeros resolvieron, en la asamblea interhospitalaria, aceptar la propuesta del Gobierno, pero plantean algunos cambios. Tras una tensa sesión, los profesionales de la sanidad apostaron por un gesto de buena voluntad. Calor y cansancio.
El día pegajoso e infernal no amedrentó a los autoconvocados de la salud. La avidez por seguir en vivo y en directo la discusión de los mandatos de los hospitales y conocer de primera mano la respuesta final del movimiento a la oferta salarial del Gobierno, los llevó al mediodía de ayer a colmar el auditorio del Centro de Salud. A las 13 el recinto era un verdadero caldero, tanto por la gente apiñada como por las acaloradas discusiones.

Tres autoconvocados de fuerte contextura física apostados en la puerta les cerraron el paso a fotógrafos, camarógrafos y periodistas. No obstante, se pudo seguir el desarrollo de la reunión observando todo lo que ocurría fuera del auditorio y registrando algunos comentarios de los que entraban y salían agobiados por el calor. De vez en cuando se escuchaban algunos aplausos, que se alternaban con expresiones en voz alta.

El humor, presente

Médicos y enfermeras salían de tanto en tanto con sus ropas empapadas de transpiración, aventándose con la mano, con pañuelos o con papeles. Afuera, la temperatura era de más de 35 grados y la sensación térmica de más de 40 grados. "Todavía no sé dónde está más fresco: si adentro o afuera...", expresó con humor el médico Hugo Almirón, de Santa Lucía, en una de sus salidas. En ese momento, el cirujano Alfredo Aménabar, del Centro de Salud, caminaba en círculos debajo de un árbol, mientras hablaba por su celular y gesticulaba sin parar.

El calor era cada vez más insoportable. Pasadas las 13 se supo que los autoconvocados le habían solicitado al arzobispo Luis Héctor Villalba que postergue para hoy, a las 16, la reunión prevista para ayer a las 18 con los ministros Pablo Yedlin (Salud), Edmundo Jiménez (Gobierno) y Jorge Jiménez (Economía).

Cuando todo hacía suponer que el debate pasaría a un cuarto intermedio, los referentes llamaron a votar. Braulio Fanlo, del Hospital Avellaneda, fue el primero en dar un breve informe a la prensa. "La mayoría decidió aceptar la oferta del Gobierno, de aumentar 50 puntos en la base de cálculo (30 en diciembre y 20 en enero), pero con algunas modificaciones en cuanto a la cantidad y al plazo de tiempo para el pase de los casi 6.000 agentes transitorios a planta permanente...", expresó.

Julián Nassif, del Hospital de Niños, y Alfredo Penida y Rubén Segovia, del Centro de Salud, coincidieron: "que el Movimiento Autoconvocado de la Salud es consciente de que económicamente el ofrecimiento del Gobierno no fue lo que esperaba, pero valoramos los otros puntos de la propuesta que apuntan a revertir las condiciones de trabajo: la precariedad laboral y la inseguridad laboral", dijo Segovia.

"En este sentido -reflexionó Nassif-, expresamos un gesto de buena voluntad por llegar a un acuerdo, pero sin renunciar a nuestro petitorio original, sin claudicar ninguno de los puntos: el 100% de aumento para la base de cálculo, el 82 % móvil y la insalubridad laboral, entre otras reivindicaciones laborales. Lo hicimos para destrabar este conflicto, atendiendo el pedido de monseñor Villalba, para mejorar la situación de todos nuestros compañeros transitorios y también en agradecimiento a la sociedad que nos acompañó en estos siete meses de lucha".

Yedlin prefirió el silencio

El ministro Yedlin prefirió no opinar acerca de la agitada jornada que vivió el personal autoconvocado de la salud.

"Respetaré el silencio que nos pidió monseñor Villalba, aunque lamento que no nos hayamos reunido hoy. Espero que en el encuentro de mañana (por hoy) lleguemos a un acuerdo para ponerle punto final a la falta de atención médica que afecta a los tucumanos más vulnerables y desprotegidos", manifestó.

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