Conflicto en el peor momento

Por: Daniel Fernández Canedo

Los precios de las acciones de tres gigantes financieros de los EE.UU. ayer llegaron a caer más de 20% y le cortaron la respiración a todos los mercados del mundo.

Después hubo una recuperación, pero el pánico volvió a adueñarse de una parte de los inversores que a esta altura, ya con Obama presidente, esperaban aires de recuperación.

Los bancos Citi, of América y Wells Fargo, de ellos se trata, operaron ayer bajo el fantasma de una posibilidad que hace un año atrás hubiese resultado insólita pero que hoy parece no sorprender a Wall Street: la estatización.

La profundidad de la crisis financiera en la principal potencia mundial es de tal magnitud que buena parte de los que antes apostaban a que la economía globalizada del siglo XXI generaría sus propios mecanismos de defensa en caso de tsunami, hoy miran con alguna simpatía al viejo Estado modelo siglo XX, cuya efectividad para enfrentar esta crisis todavía está por verse.

El derrumbe financiero, lógicamente, tiñe de pesimismo los pronósticos sobre la actividad económica que vendrá. Y sólo algún sector como el alimenticio parece en condiciones de poder navegar un poco mejor las aguas agitadas, en un contexto de depresión generalizada de la demanda mundial.

Quien produzca alimentos podría estar en mejores condiciones para enfrentar lo que se presenta, según el Gobierno, como el peor año de los últimos cien.

El diagnóstico luce aceptable, pero al repasar el ranking de actividades en conflicto, el productor de alimentos en la Argentina aparece a la cabeza.

Las peleas entre el Estado y los sectores de la economía son habituales pero, atención, que la crisis que viene de afuera alarma.

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