El conflicto en Manuel Alberti El gobierno abrió dos calles pero sigue la polémica entre los barrios

El Municipio quitó el alambrado de dos de las arterias que habían cerrado los vecinos. Pero aún queda una cercada. El Rocío y De Vicenzo Chico siguen divididos y no cesan las quejas.
El conflicto entre dos barrios ocasionado por el cierre de tres calles públicas se atenúo con la apertura de dos de ellas. La liberación de las arterias se dio el viernes, un día después de que El Diario reflejara la problemática.

De todos modos, a pesar de la intervención del Municipio los vecinos del barrio El Rocío no están del todo conformes ya que aún resta liberar otra arteria y las veredas.

En la tarde del viernes último, desde la Secretaría de Obras Públicas decidieron cumplir la orden del Juez de Faltas y liberar las calles públicas que dividen a los barrios El Rocío y De Vicenzo Chico. Así, retiraron las barricadas que los habitantes de este último habían colocado con la excusa de que lo hacían por cuestiones de seguridad pero sin contar con ningún tipo de autorización previa.

Las máquinas llegaron hasta el lugar para quitar el alambrado que impedía el paso por los cruces de la calle Loma con San Ignacio y San José.

Los vecinos de De Vicenzo habían instalado un garita de seguridad y cerrado el paso al resto de los ciudadanos con alambrado, maderas, tambores de 200 litros rellenos de tierra y alambre de púas. Ante la presencia municipal quisieron impedir que se liberara el paso público e incluso llegaron a colocar un camión cruzado en medio de la calle.

Pero finalmente desistieron de la resistencia y los empleados municipales pudieron llevar a cabo la apertura de las calles tal como había ordenado el juez de Faltas.

Disconformidad

Pero la disconformidad de los vecinos denunciantes sigue en pie. A pesar de manifestar una alegría parcial, dijeron que "no se desbloqueó por completo el paso ya que sólo quitaron el alambrado de la calle y no el de las veredas" y que además todavía resta sacar el cerco que tiene la calle San Pablo en la esquina con Loma.

"No vamos a parar hasta que no quede un solo clavo de los bloqueos que esta gente puso en las calles públicas", disparó Juan Carlos Lasso, uno de los vecinos del barrio El Rocío que desde hace dos años vienen denunciando lo ocurrido.

Lasso opinó que "desde el Municipio hicieron las cosas a medias como para conformarnos, ya que sólo abrieron el paso vehicular, pero no el peatonal".

El mismo vecino aseguró que cuando todo se haya quitado él y el resto de los habitantes de ese barrio se sentarán a dialogar con los frentistas de De Vicenzo Chico y rechazó la convocatoria de la asociación civil Vecinos en Acción para el próximo sábado: "no me interesa dialogar con gente que tiene intereses políticos", acusó.

En tanto, desde el gobierno aseguran que quieren bajar el nivel de conflicto entre las partes para poder llegar a un consenso entre las necesidades de unos y otros vecinos.

De todos modos, aún parece estar lejos un acuerdo final si las calles no se liberan por completo.

El muro

El origen del problema

El conflicto comenzó hace dos años, cuando los barrios El Rocío y De Vicenzo chico fueron separados por un alambrado que, colocado por vecinos de esta última zona, cortó el paso en dos calles públicas. La medida fue presentada como una solución parcial a la inseguridad.

Así fue que cerraron a la altura de la calle Loma, las intersecciones con San José y San Pablo, pero la gota que rebalsó el vaso fue en los últimos meses cuando se cerró una tercera arteria, San Nicolás, fundamental para la salida de ambos barrios hacia la Panamericana, que quedó vedado para los vecinos de El Rocío.

En la tercera de las arterias cerradas, los vecinos de El Rocío sólo podían pasar por un pase peatonal y ante la atenta mirada de un guardia de seguridad.

De esa manera, viéndose perjudicados y sintiéndose discriminados ante el bloqueo de las arterias públicas, los frentistas volvieron a la carga para exigir al gobierno la apertura de las calles.

Una orden del titular del Juzgado de Faltas Nº 1 de Pilar, Sebastián Zamarripa para que las arterias sean abiertas, no se cumplió durante meses por parte de los funcionarios municipales, hasta el viernes por la tarde. Pero los vecinos reclaman el desbloqueo total.

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