Con el conflicto en Kraft, la izquierda busca protagonismo

Con el conflicto en Kraft, la izquierda busca protagonismo
Pretende hacerse fuerte en las comisiones internas de las fábricas o los centros estudiantiles
El rol protagónico que adquirió la comisión interna de Kraft en un conflicto que arrastra ya más de un mes y medio y que mantiene en alerta máxima al Gobierno, a los empresarios y a la CGT, sacó a la superficie el creciente rol que están teniendo los partidos de izquierda dentro de las empresas.

Tanto el Partido Obrero (PO), como el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y la Corriente Clasista y Combativa (CCC) vienen ganando protagonismo dentro de las luchas internas que se dan con las patronales. Y pese a sus diferencias de origen y, en muchos casos, de entender la política, se muestran unidas en dos aspectos: desprecian a la "burocracia sindical" a quien acusan de cómplices de las autoridades de las compañías, y consideran que el piquete es el método más efectivo de protesta.

Al caso de los delegados del subte de Metrovías y al crecimiento de los petroleros de Santa Cruz que desafían a la conducción del gremio, se vienen plegando nuevas empresas en donde las comisiones internas empiezan a competir directamente con el sindicalismo tradicional. Astilleros Río Santiago, sectores de la alimenticia PepsiCo, Gráficos, Papeleros, los telefónicos opositores a Foetra, una rama metalúrgica en Siderar, las comisiones internas en LAN, Ferroviarios, trabajadores de Salud y docentes son ejemplos.

Los partidos y agrupaciones de izquierda, además, este año renovaron su liderazgo a nivel universitario. El mes pasado se realizaron elecciones y la izquierda -que logró quebrar en 2001 casi 20 años de liderazgo de los radicales de Franja Morada- mantuvo la conducción en 7 de los 13 centros de estudiantes, y la mayoría de los representantes en igual número de los Consejos Directivos.

El PO es uno de los más antiguos y con mayor presencia en las provincias. Según Néstor Pitrola, uno de sus referentes, la lucha se da en todos los frentes: instituciones, sindicatos y universidades, donde tienen fuerte presencia. Tanto para Pitrola como para un dirigente del PTS que prefirió el anonimato, no es casual que este fenómeno se produzca tras años de crecimiento económico.

Para el PTS, que ganó notoriedad con el conflicto de Kraft, "tener una república socialista, con un gobierno obrero y popular" es la premisa de su acción política. El partido se reivindica como trotskista revolucionario y, a diferencia del PO, tiene fuerte presencia en fábricas.

Por su parte, la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el objetivo está puesto en "construir un gobierno patriótico, democrático y popular", donde el principal foco sea "la lucha de clases". Además, plantean que deben desaparecer las diferencias entre centrales sindicales. "Tiene que existir una única, al servicio de los trabajadores", dijo Juan Carlos Alderete, uno de sus referentes.

Además de los partidos de izquierda, esta semana volvieron a tener protagonismo los movimientos sociales. Los últimos días fue en reclamo para tener lugar en el plan de cooperativas que lanzó Cristina Kirchner.

En el Frente Darío Santillán, buscan "construir poder popular, brindando servicios básicos como estudio, trabajo, salud y vivienda" y su foco se centra en barrios humildes y universidades.

Barrios de Pie, otro de las organizaciones más activas -y en otros momentos cercana al Gobierno-, tiene fuerte presencia en barrios de clase media baja del conurbano.

La emergencia de este nuevo actor social pone en apuros tanto al Gobierno como a los empresarios, La radicalización de las protestas, que trasluce un sintomático crecimiento de la conflictividad social, muestra las dificultades del Gobierno para contenerla.

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