El conflicto con los gremios golpea la imagen del Gobierno.

A pesar de que el oficialismo pretende minimizar los efectos de esta crisis ante las elecciones legislativas, lo cierto es que el Ejecutivo quiere solucionar lo antes posible el problema con los estatales para no opacar la campaña electoral que comienza la próxima semana. Análisis de lo que viene.
El grave conflicto por aumentos salariales que mantiene en pie de guerra a los empleados estatales dejará sus huellas en la imagen del Gobierno, de cara a los comicios del 28 de junio. Desde la oposición, solicitan que el Ejecutivo refuerce el diálogo con los sindicatos para destrabar el conflicto.

"Evidentemente, la situación de malestar generada por los reclamos salariales viene a empañar aún más la imagen del Gobierno, bastante afectada por la falta de gestión y la falta de soluciones concretas a las falencias en educación, seguridad y salud", declaró a Ciudadano el diputado demócrata Roberto Pradines.

Con la mira en las legislativas

A pesar de que el oficialismo pretende minimizar los efectos de esta crisis ante las elecciones legislativas, lo cierto es que el Ejecutivo quiere solucionar lo antes posible el problema con los estatales para no opacar la campaña electoral que comienza la semana que viene.

"Para aplacar las manifestaciones y huelgas, el Gobernador, Celso Jaque, debería replantear con prudencia y respeto las propuestas e ir atendiendo uno a uno los frentes que se mantienen en pie de guerra", señaló el senador del Consenso Federal (Confe) Sergio Moralejo. Además, añadió que es imprescindible lograr un acuerdo rápidamente para no continuar enrareciendo el clima social, que afectará gravemente los resultados electorales para el oficialismo.

Por su parte, Pradines acotó que el Gobierno debería establecer reglas claras en las negociaciones con los sindicatos, y no realizar ofrecimientos a determinados sectores, que luego no se pueden aplicar a la mayoría. "Si continúan manejándose de esta manera, los sindicatos continuarán ejerciendo presión para ver qué beneficios pueden lograr; tienen que marcar límites claros, y no confundir con versiones diferentes en cuanto a los recursos públicos que se pueden destinar a salarios", finalizó.

Este asunto, precisamente, es el que critican los opositores, que dudan de las cifras que maneja el Ejecutivo, "que además demostraron desde un principio la falta de gestión y negociación en épocas de crisis", sentenció Moralejo.

Diversos frentes abiertos

El arco completo de los empleados estatales mantiene conflictos por aumentos salariales, que sean superiores a los ofrecidos por el Gobierno.

Así, los empleados de la Salud completaron ayer su segundo día de protestas. Los médicos nucleados en Ampros reclamaron el incremento salarial de los trabajadores que cumplen turnos de 30 horas con una retribución inicial de $1.300. La medida se sintió en el Notti, el Central y el Lagomaggiore, que tuvieron una gran adhesión al paro.

Por otra parte, continúa trabado el conflicto con los choferes de troles –a quienes se les podría sancionar por parar durante conciliación obligatoria– y la Asociación Bancaria.

Hace dos días que está la protesta de los petroleros y trabajadores del gas privado, que pararon sus actividades para prevenir despidos. Este frente resultaba conflictivo ya que, de continuar con las restricciones de combustible, las estaciones de servicio quedarían desabastecidas, afectando a la totalidad de las actividades económicas de la provincia.

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