El conflicto de General Motors ahora se dirime en la Nación

El Ministerio de Trabajo de la Nación dispuso una nueva conciliación obligatoria. Smata y la gerencia de GM tendrán tiempo de negociar hasta el 24 de diciembre.
Vencida la conciliación obligatoria en la provincia, las negociaciones entre General Motors y Smata se trasladarán al ámbito nacional, donde las partes tendrán tiempo hasta la Nochebuena para alcanzar un acuerdo y superar el complicado conflicto, que estalló hace 48 días, cuando la automotriz decidió enviar 436 telegramas de despido en el marco de un plan de ajuste como consecuencia del impacto de la crisis financiera y económica global. Luego de que en el Ministerio de Trabajo de la Nación se sellara la paz hasta el 24 de diciembre, el gremio, que se mantenía en estado de asamblea permanente y había dispuesto un paro por tiempo indeterminado en la planta de Alvear, levantó la medida de fuerza.

El Ministerio de Trabajo de la Nación se introdujo como parte interesada en la negociación porque, para el gobierno nacional, el conflicto en General Motors puede servir de “espejo” para otras empresas en “crisis”. Tanto el gobierno provincial como el nacional se esforzaron por evitar que se concreten despidos en un sector de la industria que ya en el mes de noviembre comenzó a mostrar fuertes síntomas de retracción.

La apertura de este nuevo espacio de diálogo en la Nación dio lugar a que la empresa dejara sin efecto los vencimientos de 14 contratos que se habían caído desde el 24 de noviembre a la fecha. También accedió a que los 160 empleados que habían sido despedidos y se encontraban realizando “tareas de capacitación” sigan en esa situación. No volverán a la línea de producción, pero tampoco serán despedidos..

Frente a frente

Mañana, en Buenos Aires, estarán sentados frente a frente la conducción nacional de Smata, liderada por José Rodríguez, y los máximos representantes de General Motors. La delegación local del gremio, a cargo de Marcelo Barros, participará en las negociaciones, pero ya no con un rol protagónico, como tenía hasta ahora en el ámbito provincial.

“Lo importante es que no se rompió la negociación, una cuestión que nos preocupaba porque habíamos avanzado mucho. La Nación tiene otros instrumentos para poder resolver el conflicto”, aseguró la secretaria de Trabajo, Alicia Ciciliani.

El acuerdo nunca se pudo terminar de sellar en el ámbito provincial, porque la empresa y el gremio no llegaron a un consenso sobre el futuro de los 160 empleados que recibieron los telegramas de despido y tras la reapertura de la planta nunca pudieron retornar a la línea de producción.

Gran parte de esos operarios estaban asignados a la fabricación de la Grand Vitara, un vehículo que se dejará de producir en Alvear en dos semanas. La gerencia de GM propuso que el plan de ajuste, basado en suspensiones, recayera sobre este grupo, al que ofertó pagarle durante tres meses (diciembre, enero y febrero) el 100 por ciento del salario. Y, después de transcurrido ese lapso, volver a sentarse a negociar con el gremio. Pero Smata rechazó esa opción. La conducción local del gremio pretendía que las suspensiones fueran rotativas entre todo el personal de la planta, que supera los 2.200 empleados.

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