El conflicto por los despidos en la ex Terrabusi desborda al Gobierno

El conflicto por los despidos en la ex Terrabusi desborda al Gobierno
El jefe de Gabinete le aseguró anoche a la UIA que buscará neutralizar los piquetes en rutas y calles. De Vido acusó al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, de "ineficiente". Fuerte cruce entre el macrismo y la Federal.
El conflicto por los 157 despidos en la fábrica de Pacheco de la multinacional estadounidense Kraft Foods (ex Terrabusi) terminó de copar la agenda política y la del establishment en pleno. Con Cristina Kirchner en Pittsburgh por la cumbre del G-20, la UIA redobló anoche su presión sobre el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y lo intimó a resolver la pelea para que la empresa vuelva a producir galletitas y no se multipliquen cortes como los que los despedidos organizaron en la Panamericana y en varios puntos de la Capital, donde se repetirán hoy. Dos popes del macrismo aprovecharon para exigir públicamente que la policía reprima para liberar las calles. El ministro de Planificación, Julio De Vido, cuestionó internamente a su par de Trabajo, Carlos Tomada, por no haber encauzado la situación. Y con el diálogo cortado, los directivos de Kraft pidieron auxilio a la embajada norteamericana. Fue después de que el titular de la CGT, Hugo Moyano, acusara el martes por los piquetes a "grupos de ultraizquierda".

"Nos vamos a mover", prometió anoche el jefe de Gabinete a la delegación patronal que lo visitó en su despacho de la Casa Rosada. "La empresa nos dijo que no va a negociar con la planta tomada y lo primero es resolver eso", agregó además, según relató a Crítica de la Argentina uno de los ejecutivos presentes.

La pulseada no tiene salida a la vista. Estalló con la epidemia de gripe A, cuando los obreros que fabrican las Cerealitas y las Óreo –entre otras decenas de marcas– exigieron vacaciones pagas ante la sospecha de que el virus se había esparcido en el establecimiento. La compañía se negó y luego argumentó que durante el reclamo se habían producido desmanes. Por eso echó "con causa" y sin indemnización a más de 150 empleados, entre ellos cuatro delegados con fueros gremiales. Tampoco les pagó la primera quincena de septiembre.

La planta permanece ocupada desde entonces. La conciliación obligatoria que dictó Trabajo venció el 9 de septiembre. Tomada interrumpió su mediación para acompañar a Cristina a Estados Unidos y eso irritó a De Vido, quien lo acusó de "ineficiente" ante empresarios que lo visitaron esta semana. Fue después de que los despidos saltaron a primera plana por los piquetes en solidaridad que se multiplicaron en toda el área metropolitana.

El macrismo aprovechó la volada para capitalizar el descontento de los automovilistas que sufrieron los cortes. "Estoy harto de que unos pocos invadan el espacio público que es propiedad de todos. Estos cortes le joden la vida a miles de porteños que van a trabajar o a la escuela", dijo el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta. El ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, acusó a la Policía Federal de no haber actuado.

Hoy la Panamericana no será bloqueada, pero sí habrá cortes en ocho puntos de la provincia de Buenos Aires y también en la General Paz y Constituyentes, en el Puente Pueyrredón y en la autopista Riccheri. Kraft es la principal alimentaria de Estados Unidos y hace pocas semanas ofreció 16 mil millones de dólares por la británica Cadbury. El vocero de filial local, Pedro López Matheu, aseguró a este diario que "no hay ningún plan de irse del país ni de recortar personal". E insistió en que "la única razón para los despidos son las denuncias penales que hicimos y la ocupación ilegal de la planta".

En rigor, la compañía busca desde hace tiempo deshacerse de los delegados de sus operarios de Pacheco, que no responden a la dirección del sindicato alimentario. Rodolfo Daer, líder de la CGT cuando el menemismo impuso la flexibilización laboral y aún hoy jefe del STIA, pidió al Gobierno que excluya a los delegados de base de cualquier mesa de diálogo que se logre armar.

Pero la advertencia del establishment es más profunda. Sus referentes hablan de un clima general "antiempresa" y reclaman garantías de que habrá mano dura en caso de conflicto. Si no, no invertirán.

MENÚ PIQUETERO PARA TODOS LOS GUSTOS. Por tercer día consecutivo, distintos piquetes con reclamos de lo más variados complicaron el tránsito en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano. El más importante se produjo en la autopista que une la zona norte con la capital. Trabajadores de la ex fábrica Terrabusi volvieron a cortar, como lo habían hecho el miércoles, el tránsito durante casi tres horas en las dos manos de la Panamericana a la altura de la localidad bonaerense de General Pacheco, en reclamo de la reincorporación de 160 empleados despedidos.

Los manifestantes interrumpieron pasadas las 14 el tránsito en ambos sentidos lo que generó un importante colapso vehicular en la zona. La medida de fuerza provocó filas de vehículos de más de 15 kilómetros en el ramal Campana, obligando a los conductores a tomar caminos alternativos.

Tras el corte, el personal de la fábrica, actualmente propiedad de Kraft Foods, realizó una marcha sobre la Panamericana hasta el peaje ubicado a un kilómetro de la planta de alimentos. En solidaridad con ese reclamo gremial, durante la mañana –plena hora pico– estudiantes universitarios cortaron la intersección de las avenidas Corrientes y Callao, provocando un caos vehicular.

Los mismos manifestantes cortaron, desde las siete de la tarde, la avenida Córdoba en la intersección de las calles Junín y Uriburu. Además, también por la misma causa, gremialistas y miembros de la Corriente Clasista y Combativa cortaron por la mañana, Avenida de Mayo y 9 de Julio y después marcharon hasta la Embajada de Estados Unidos.

El tránsito también estuvo interrumpido en Bernardo de Irigoyen y Avenida de Mayo, donde marcharon visitadores médicos.

No sólo hubo reclamos gremiales: en Avellaneda, cien hinchas de Independiente ocuparon tres de los cinco carriles de la avenida Mitre para reclamar porque se habían agotado las entradas populares para el clásico con Racing.

El corte más peculiar se produjo en el barrio de Belgrano, donde a las ocho de la noche, integrantes de la cooperativa La Alameda cortaron el tránsito en Juramento y Cabildo y luego marcharon hasta la embajada de Tailandia en solidaridad con trabajadores textiles despedidos en ese país del sudeste asiático y Filipinas.

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