El conflicto como acción permanente

Por Rosendo Fraga

A un mes de haber firmado el decreto de necesidad y urgencia que disponía el uso de reservas para pagar deuda y a más de dos semanas del que destituía al presidente del Banco Central, el Poder Ejecutivo no ha logrado ninguno de los dos objetivos.

La combinación de acciones judiciales independientes, con actitudes de la oposición y la firmeza de Martín Redrado, lo impidieron.

La comisión del Congreso que debe revisar la conducta del presidente del Banco Central seguramente no podrá resolver el tema en forma rápida.

Es que al ser su negativa a disponer de las reservas para pagar deuda sin una ley del Congreso que lo autorice la causa por la cual el Ejecutivo justifica la destitución, mal puede el Congreso proponerla sin antes revisar la validez del primer DNU.

Sobre el mismo, todos los bloques han expresado su oposición, realizando la mayoría de ellos denuncias a la Justicia por su inconstitucionalidad.

En los hechos, el oficialismo ha sufrido una dura derrota que pone en crisis su estrategia de gobernar la segunda parte del mandato de Cristina, mediante el uso de los DNU y el veto.

Coherente con su personalidad política, Kirchner, como líder del oficialismo, ha optado por redoblar la apuesta: sin haber logrado la remoción del presidente del Banco Central, se pretende ahora la renuncia del vicepresidente de la Nación.

Desde el oficialismo se habló de pedirle el juicio político a Julio Cobos, pero éste no puede prosperar en el Congreso en su actual composición. Por el contrario, lo que se produjo fue que la mayoría de los bloques opositores coincidieron en pedir el juicio político del jefe de Gabinete, por haber ordenado a la Policía Federal desacatar una orden judicial.

La decisión de la Presidenta de suspender el viaje a China por no confiar en el interinato de Cobos ha dado al conflicto con el vice una gravedad institucional importante.

Esta jugada ha resultado tácticamente eficaz para dejar en un segundo plano el fracaso frente al Banco Central.

Dificultades en la oposición. Pero también es cierto que la oposición ha dado muestra de su mayor incoherencia y falta de cohesión, desde la elección del 28 de junio del año pasado. La UCR hace tres semanas entrevistaba a Redrado para informarle que había presentado en la Justicia una denuncia contra el DNU que disponía el uso de las reservas, respaldándolo, y dos semanas más tarde pedía su renuncia. Frente a la ofensiva del kirchnerismo pidiendo la renuncia de Cobos, tanto Mauricio Macri como Elisa Carrió se sumaron a ella. La mayoría de los bloques opositores coincidieron en pedir la convocatoria de sesiones extraordinarias del Congreso al Ejecutivo, pero algunos rechazaron hacerlo.

Esta situación explica por qué la oposición no logra articular poder.

La historia muestra que las crisis suelen escalar por errores de cálculo y esto puede estar sucediendo ahora.

Instalar el conflicto con el vice sin haber resuelto el anterior puede ser querer apagar un incendio con nafta.

El primer conflicto afectó la credibilidad económica del país, el segundo la confianza política internacional.

Es que hoy resulta muy difícil que el año en el cual China pasa a ser la segunda economía del mundo superando a Japón -un país para el cual la emergente potencia asiática es el segundo destino de sus exportaciones-, suspenda con muy pocos días de anticipación una visita oficial preparada durante más de un año y cuya fecha ha sido determinada varios meses atrás.

Ante los ojos del mundo, sólo una crisis extrema puede justificar esta desatención.

En mi opinión no hay tal crisis, sino que, como en otras oportunidades, el Gobierno ha optado por redoblar la apuesta tratando de eludir su situación de debilidad escalando los conflictos.

Pero si el país no está en puertas de una grave situación política antes de cumplirse el primer mes del año del Bicentenario, ha sumado una crisis institucional de impacto económico y ahora una segunda de fuertes efectos internacionales.

* El autor es Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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