El conflicto de los casinos ya toca la Quiniela

Un sector de empleados de IVISA amenaza con boicotear el juego si le descuentan días al personal de las salas.
Hasta hoy al mediodía, el juego de la Quiniela de San Juan está garantizado. Pero después de eso, todo es una incógnita. Es que la continuidad depende del resultado de la reunión que mantendrán hoy directivos y empleados de la empresa IVISA en la Secretaría de Trabajo. Lo que deben resolver allí es si la firma, que administra los casinos provinciales, cumplirá o no su decisión de descontar a unos 300 empleados los días en que las salas de juego permanecen cerradas, por orden sanitaria del Gobierno. Pero quienes amenazan con boicotear la Quiniela no son los suspendidos, sino los empleados de IVISA que procesan los datos de ese juego y que dicen solidarizarse con sus compañeros de los casinos.

Ayer, tras un corte de calles céntricas que hizo casi un centenar de empleados de los casinos (ver aparte), desde IVISA dijeron que la Quiniela estaba pendiendo de un hilo. Y así fue confirmado luego por la Caja de Acción Social, dueña de ese juego.

La misma empresa que maneja las salas también se encarga, por medio de un contrato totalmente aparte, del centro de cómputos de la Quiniela. Recibe los datos de todas las agencias, los procesa y se los entrega ordenados a la Caja. Es decir que sin ese paso, la Quiniela no existe.

Que se deje de hacer esa tarea, según dijeron ayer directivos de la empresa, es decisión exclusiva de los empleados del centro de cómputos de IVISA. Pero esos empleados no fueron suspendidos por la firma, como sí sucedió con los trabajadores de los casinos. Así que a esa eventual medida, el presidente de IVISA, Darío Rosenzvit, la rotuló como "un paro solidario con sus compañeros de los casinos".

De este modo, son los propios trabajadores los que encaran un doble frente de protesta, en ambos casos no contra sus empleadores, sino contra el Gobierno, para pedir algún tipo de ayuda. Por un lado, unos piden que no les descuenten los días en que obligadamente no trabajan. Por el otro, otros amenazan con paralizar la Quiniela si lo primero no llega a buen puerto.

La decisión de descontar los días es exclusiva de IVISA, fue comunicada a sus empleados por escrito bajo la forma de "suspensión de contrato" y el argumento es que si no recaudan, tampoco pueden pagar.

Pero detener la Quiniela no es simple. Según dijo ayer el presidente de la Caja, Guillermo Ruiz, IVISA "está obligado a cumplir el contrato, independientemente de los conflictos que tenga con sus empleados". Y agregó que si no lo hace, entonces habrá sanciones económicas, que consisten en un porcentaje de la recaudación diaria que se pierda, que, en promedio, ronda los 350.000 pesos. Y si persiste el incumplimiento, "entonces hasta les podemos revocar el contrato del procesamiento de datos de la Quiniela", dijo el funcionario.

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