"El conflicto de Botnia reforzó malos estereotipos también en Finlandia"

No sólo chocaron intereses argentinos y uruguayos por la instalación de Botnia en Fray Bentos. También en el país de los inversores saltaron los viejos y nuevos modos en los que se expresa el nacionalismo defensivo.
Jussi Pakkasvirta, especialista en Historia Política de Latinoamérica de la Universidad de Helsinki, publicó en su país, Finlandia, un amplio estudio sobre las actitudes frente al conflicto de las pasteras entre Uruguay y la Argentina. Su título es "Pulp fiction", alusión inequívoca a la película de Quentin Tarantino que en este caso le sirve para analizar cómo se fueron sucediendo ficciones y realidades en torno a esta nueva presencia sobre la orilla del Río Uruguay. La fábrica comenzó su producción en noviembre de 2007, y mientras tanto se fueron sellando todas las puertas que podían abrirse para resolver el diferendo, algo que no hizo más que reforzar, dice, los prejuicios nacionalistas y herir la autoestima de los finlandeses.

¿Los fabricantes de la pastera finlandesa que se instaló en Sudamérica subestimaron los problemas que ocurrirían?

Sí. Probablemente, porque se centraron básicamente en temas legales y técnicos. No analizaron en profundidad aspectos políticos y culturales, cuando para una inversión tan grande como ésta este tipo de análisis es necesario. Además, a medida que fueron ganando aceptación en Uruguay, cometieron el gran error de analizar las reacciones argentinas a través de Uruguay.

¿Se creyó que la controversia quedaría cerrada en Uruguay?

Inicialmente, en Uruguay hubo una oposición local menor, en especial por las grandes plantaciones de eucaliptos que se levantaron para alimentar a la pastera. Pero es que en Uruguay no existen grandes problemas con los derechos de las tierras como en Brasil, en donde se registraron violentos conflictos con el movimiento local de los Sin Tierra que protestó por las grandes plantaciones de eucaliptos creadas para la pastera Veracel (una joint venture de la que participa la papelera finlandesa Stora Enso). Las autoridades uruguayas recibieron bien en líneas generales esta fábrica. En Fray Bentos se considera que genera empleos y beneficia a la economía regional.

¿Preocupaban menos allí los problemas ambientales?

Los grupos ecologistas locales eran muy conscientes de los problemas registrados en el pasado, incluido un grave accidente en una pastera cercana a Valdivia, Chile, en 2005, que contaminó con productos químicos ríos y pantanos valiosos desde el punto de vista ecológico. A la gente todavía le siguen preocupando los grandes cambios causados por cualquier complejo industrial grande de este tipo, así como el impacto sobre el turismo, la pesca y los precios de los inmuebles. Pero la aprobación pública por la pastera aumentó rápidamente de un 50 % en 2005 a un 85 % en 2007. Sobre todo ¡como respuesta a la oposición a estas plantas en el "gran hermano" Argentina!

¿Cómo se analiza con ojos finlandeses el movimiento de protesta ambientalista en Gualeguaychú?

Los grupos ambientalistas argentinos comenzaron enseguida a analizar los impactos posibles de la pastera. Ecologistas dijeron que la pastera iba a contaminar el río; se llegó a decir que iba a generar la existencia de peces de tres cabezas e iban a aumentar los porcentajes de cáncer. Este tipo de historias de miedo hicieron que la gente tuviera temor. El movimiento popular contra la pastera se convirtió en un estilo de vida para muchas personas. Los políticos locales no tuvieron otra opción más que apoyar a este movimiento, en línea con el sentimiento popular localista.

¿Qué podría haber hecho Botnia para manejar mejor la situación?

Botnia realizó excelentes análisis de impacto ambiental, que respetan patrones europeos y la pastera se vale realmente de las mejores prácticas. Realizó también un "proyecto de buena voluntad" que permite que las aguas residuales de la ciudad pasen por la planta de tratamiento de la fábrica, lo que significa que el flujo de agua del río debiera estar más limpio que antes de la construcción de la pastera. De todos modos, la gente del lugar no está acostumbrada a que las empresas industriales actúen de esta forma y se muestran especialmente renuentes a confiar en las compañías extranjeras. Botnia difundió información de forma muy activa del lado uruguayo, pero me parece que en Argentina no hizo lo suficiente. Enseguida se tejieron prejuicios a ambos lados y las negociaciones se volvieron imposibles.

¿Una mejor comunicación hubiera evitado el diferendo?

Se necesitaba una "cultura de aprendizaje democrático" -que supone tratar de entender los argumentos de la otra parte y discutirlos abiertamente en lugar de agresivamente-. Botnia adoptó por lo general un perfil bajo y subrayó que estaba allí legalmente, con lo que dejó que Uruguay y Argentina resolvieran el conflicto. Esta habría sido la mejor opción, teniendo en cuenta que ¡lograron que la fábrica comenzara a funcionar casi según lo previsto! Creo que Botnia aprendió que los análisis de impacto ambiental también debieran ocuparse de forma cuidadosa de los aspectos políticos y culturales. Establecer una gran pastera en un país como Uruguay no es como ampliar las operaciones en Finlandia, en donde la industria papelera está afianzada desde el siglo XIX.

¿En qué medida quedó afectada la imagen internacional de Finlandia a raíz de este conflicto?

Los argentinos criticaron mucho al estado finlandés, que apoyó las inversiones de Botnia en Uruguay. Los manifestantes quemaron banderas finlandesas y levantaron carteles dirigidos de forma personal contra políticos finlandeses así como contra gerentes de Botnia. El Estado finlandés llegó a ser visto en Sudamérica como un protagonista neocolonialista, algo increible para este país. Finlandia era conocido antes nada más que como un frío y oscuro país, hogar de Papá Noel y de algunos pocos conductores de rally y Fórmula 1 -ahora, repentinamente, tiene esta imagen de nación rica e imperialista-. Los estudios recientes mostraron que la imagen de Finlandia es mala básicamente en Latinoamérica, sobre todo por un caso de corrupción que hubo en Costa Rica y por el caso de un estúpido turista finlandés al que se le ocurrió ¡cortarle una oreja a una estatua antigua en la Isla de Pascua!

¿Cuál fue la reacción en Finlandia respecto de estas papeleras "de bandera" en Sudamérica?

Los avances de las pasteras en Sudamérica son comprensibles ya que pueden más que duplicar la rentabilidad de la fabricación de pasta si consiguen la fibra en sus propias plantaciones de eucalipto. Pero fue extraño que los medios finlandeses no relacionaran estas medidas con las pérdidas de puestos de trabajo que se registran paralelamente en las plantas finlandesas. Como usted ve, el conflicto de las pasteras reforzó malos estereotipos también en Finlandia, donde los medios tendieron a mostrar a los finlandeses como racionales e inteligentes intentando introducir desarrollos técnicos progresivos en todo el mundo, y la oposición de los "emotivos e impetuosos" latinoamericanos y los "populistas" argentinos. Esto fue en respuesta, en parte, a las notas de algunos medios argentinos que aseguraban que todas las pasteras de Finlandia están cerrando porque los lagos locales están contaminados y la gente estaba enferma. Se basaban muchas veces en prejuicios e información poco confiable ignorando investigaciones científicas y análisis de impacto. Pero a los medios finlandeses también les gusta defender la imagen de una Finlandia honesta, innovadora y superior desde el punto de vista tecnológico. Y este conflicto con Botnia en Fray Bentos-Gualeguaychú fue también un golpe para la imagen que los finlandeses tienen de sí mismos, para su propia autoestima.

¿Cómo afectó el conflicto las perspectivas de otras inversiones similares en Sudamérica?

Lo que más afectó este conflicto, tal vez, fue la reputación de Argentina frente a potenciales inversores extranjeros. Las empresas, por su parte, aprendieron que este tipo de proyectos importantes generan respuestas emocionales y no debieran esperar que sean recibidos con agrado por todo el mundo. Los manifestantes podrían cansarse pronto. Hace más de dos años que están bloqueando ilegalmente el puente, que es vital para el comercio y turismo entre Argentina y Uruguay. Ambas partes desearían realmente volver a normalizar sus relaciones, pero quedaron atrapadas en un aparente callejón sin salida.

¿Se convirtió el de las pasteras en un caso ejemplar de análisis sobre lo que no se debe hacer para abordar conflictos de esta naturaleza?

Como especialista finlandés en esta región, estoy muy interesado en la resolución de conflictos ambientales en Latinoamérica en general y en las formas para evitar que surjan conflictos tomando con seriedad la responsabilidad social de las empresas. En este caso, la cuestión de la posible contaminación de los ríos encubrió desde el principio un factor cultural y político que terminó impregnando todo: el de un nacionalismo localista que podía estar dormido pero listo para saltar. No hubo tanto interés en llegar a conocer cómo es la producción de pasta celulosa. Un típico caso de conflicto armado por un choque entre estereotipos culturales: la empresa extranjera que se implanta en una zona fronteriza, el país que recibe sin consultar al vecino, la sospecha de que los residuos irán a parar a ese lado; y lo mismo del otro lado: el vecino grande que se muestra arrogante y aisla al más pequeño.

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