Confirman condenas a policías por apremios ilegales

El Tribunal de Impugnación Penal confirmó las condenas por apremios ilegales y encubrimiento contra cinco policías de Realicó por los castigos que recibió Isaías Janssen, en mayo de 2007, cuando fue demorado por averiguación de antecedentes. La víctima estaba haciendo dedo para llegar a San Luis y a los uniformados les pareció sospechoso, en un momento donde en la zona se habían producido varios asaltos y la fuerza estaba presionada porque no los había esclarecido.
El 30 de julio del año pasado, la Cámara en lo Criminal de Pico había condenado al sargento ayudante Bernardo José Serra a dos años y medio de prisión en suspenso e inhabilitación por el doble del tiempo por apremios ilegales; a los agentes Mario Agustín Ferreyra y Cristian Aurelio Gómez y al oficial inspector Marcelo Germán Smit a dos años en suspenso; y al comisario Omar Jorge Luis Escobar a un año y seis meses en suspenso por encubrimiento agravado por su condición de funcionario público.

La semana pasada, la sala A del T.I.P., a través de los jueces Pablo Balaguer y Carlos Flores, confirmó todo lo actuado por la Cámara y no hizo lugar a ninguna de las impugnaciones de los imputados.

Armando Agüero, defensor de Escobar y Serra, pidió la nulidad de la declaración testimonial de la cabo María Avila Leisner, quien dijo que el comisario ordenó limpiar el baño porque allí se habían consumado los apremios.

El T.I.P. rechazó esa posibilidad y expresó que esa no fue la única prueba inculpatoria y que "las medidas dispuestas por el titular de la dependencia (Escobar), al ordenar la limpieza del baño a la cabo Avila Leisner, tuvo como único objetivo el de hacer desaparecer los rastros del delito en el que resultara víctima el denunciante Janssen".

Incluso otro policía que declaró como testigo aseguró que el baño "nunca estaba limpio" y mencionó "las disputas suscitadas en el resto del personal, con motivo de la orden dispuesta por Escobar, pusieron en evidencia la existencia de un estado de conmoción motivado por el hecho de los apremios y el dictado de aquéllas órdenes (de limpieza) que exteriorizaban el ocultamiento de la consumación de aquel hecho irregular".

Balaguer en su voto acotó que no quedó demostrado, como adujo Escobar, que la señora Azcurra tuviera una hemorragia y que por ello ordenó limpiar el baño. Es más, la sangre hallada allí no pertenecía a su grupo y factor y sí al de la víctima.

Con relación a Serra, el Tribunal rechazó su argumento de que Janssen se había autolesionado. Recordó el reconocimiento que hizo la víctima del imputado y remarcó que en el juicio Ferreyra y Gómez señalaron a Serra como responsable de los apremios, "rompiendo el manto de silencio instalado por los uniformados". Y agregó: "El hecho que quisieran salvarse acusando a Serra, no significa que no existan pruebas independientes que los señalan a los tres como autores" del delito.

Con relación a Ferreyra y Gómez, que se defendieron expresando que no hubo testigos de los apremios, el T.I.P. contestó que ellos mismos reconocieron haber estado en el lugar de los hechos y que ambos "efectuaron preguntas relacionadas con lo querían saber en cuanto al esclarecimiento del hecho, siendo la agresión física un método más a la coacción que ejercieron sobre Janssen".

Finalmente, con respecto a Smit, el Tribunal señaló que la Cámara actuó correctamente cuando lo condenó por un delito diferente por el que había sido acusado.

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