Confidencias en un almuerzo con empresarios y banqueros

Confidencias en un almuerzo con empresarios y banqueros
Al director del FMI le preguntaron por el INDEC, los bonistas y el Club de París. Pidió datos creíbles.
Eduardo Eurnekian estaba inquieto. Tenía el tiempo justo y el almuerzo se demoraba. Cuando bajó al salón Emperatriz, en el subsuelo del Hotel Alvear, y observó que la mesa iba albergar a 40 comensales, pegó la media vuelta. Los otros participantes, en cambio, lograron sacarle el jugo a una comida que se extendió desde las 13,30 a las 15 y en la que el jefe del Hemisferio Occidental del FMI, el chileno y aún socialista Nicolás Eyzaguirre, se movió con soltura. A tal punto, que apenas ingresó al salón aclaró que había sido invitado por Susan Segal, el alma del Council of the Americas. Pero amplió enseguida: "El FMI quiere que algo pase con la Argentina, sino no estaría aquí".

También confesó que había que "desmitificar" la revisión de la economía que se conoce como Artículo IV, un test que pasan la mayoría de los países socios del Fondo, a excepción de unos pocos como la Argentina. "Al Artículo IV tenemos que entenderlo como un diálogo de política, no vamos a ponerles la soga al cuello, no lo hacemos con nadie", aseguró. Eyzaguirre habló sin resentimiento del INDEC. "Se trata de que el Gobierno muestre algo creíble. No vamos a castigar por el pasado, la idea es recorrer en un camino hacia delante", remarcó.

En la mesa le preguntaron sobre el impacto de no arreglar con los bonistas y dejar en el limbo el acuerdo con el Club de París. Eyzaguirre respondió que "sería importante llegar a un entendimiento".

Otros quisieron saber qué puede pasar con los precios de las materias primas. "Van a ser mejores, tal vez mucho mejores", se entusiasmó. Y hubo un invitado que dijo que la Argentina había sacado ventaja en esta crisis por no estar endeudada. En ese momento, Eyzaguirre ejemplificó: "Si usted tiene $ 100 y debe $ 200 esa diferencia es sostenible si alguien presta la plata. El problema es cuando nadie le presta plata". No mencionó a la Argentina pero todos entendieron el mensaje.

El almuerzo es un clásico del encuentro anual del Council y tiene como sponsor a Microsoft. Las invitaciones son cuidadosamente elegidas y eso es lo que explicó, al menos ayer, la presencia de representantes de empresas de EE.UU., como los ejecutivos de Duke Energy, Coca Cola, Chevron, General Motors, JP Morgan, Juan Bruchou del Citibank y Nike. Se alternaron con Eduardo Elsztain, de IRSA, los anfitriones Carlos de la Vega, de la Cámara de Comercio, Susan Segal, Antonio Estrany y Gendre en nombre de la petrolera Bridas y directores del HSBC, entre otros. Hubo pocos economistas, salvo Mario Blejer y Eduardo Amadeo. Y ningún político, con excepción de Diego Guelar, canciller de Macri, como le gusta presentarse.

A la hora del postre, Blejer, que suele hacer de su optimismo una declaración de principios, insistió que la situación internacional está del lado de la Argentina, aunque "falta la confianza", admitió. El hombre del FMI se animó con una anécdota: "Fui ministro del Presidente Lagos. Tuvimos una crisis y le presentamos la solución que daba frutos recién a los 18 meses. Es difícil para el político gobernar para el largo plazo, ellos están instalados en la urgencia".

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