Confianza, pese a los números

El Estado estadounidense cerraría 2009 con un rojo fiscal mayor al previsto. Es decir que los paquetes de estímulo y los salvatajes a los bancos que aprobó el Congreso en los últimos meses dispararon aún más el déficit fiscal.
El presidente Barack Obama les habló ayer a los escépticos y les pidió confianza para superar la crisis económica. “Hay quien dice que estos planes son demasiado ambiciosos como para ponerlos en práctica. A ellos les contesto: los desafíos que encaramos son demasiado grandes como para obviarlos.” Con esas palabras el presidente norteamericano pidió el apoyo del Congreso a su proyecto de presupuesto anual y se comprometió a bajar a la mitad el déficit fiscal en los próximos cuatro años. Pero las cifras siguen golpeando las promesas presidenciales. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), el brazo auditor del Capitolio, difundió anteayer el déficit fiscal para este año y el resultado es peor de lo que se esperaba. En vez de los 1,2 billón de dólares previstos, el Estado estadounidense cerraría 2009 con 1,845 billón de dólares en la columna del debe. En otras palabras, todos los paquetes de estímulo y los salvatajes a los bancos que aprobó el Congreso estadounidense en los últimos meses dispararon aún más el déficit fiscal. Si los cálculos de la CBO se confirman, el déficit de Estados Unidos alcanzará por primera vez el 13,1 por ciento del PBI nacional.

A modo de comparación, en Europa el Pacto de Estabilidad permitía a los países de la eurozona un déficit máximo del tres por ciento antes de que estallara la crisis internacional. Ahora, sin embargo, es muy posible que la mayoría de los países miembros no logren alcanzar esa meta. Pero lo más preocupante del informe de la CBO es que las proyecciones para la próxima década no indican una disminución progresiva del déficit fiscal, sino todo lo contrario. Para el ente el déficit acumulado podría alcanzar los 9,3 billones en los próximos diez años.

Sin embargo, Obama sigue sosteniendo que será posible reducir esa brecha negativa en su primer mandato. “En total, nuestro presupuesto recortaría el gasto en programas para el territorio nacional, como proporción del total de la economía, a su nivel más bajo en casi medio siglo”, aseguró ayer el mandatario durante su discurso semanal. Según explicó, su gobierno examina línea por línea las partidas de contabilidad para recortar cerca de dos billones de dólares en gastos a lo largo de los próximos años. “Seguiremos tomando esas duras decisiones en los meses y años que tenemos por delante para que, a medida que se recupera nuestra economía, hagamos todo lo que podamos para rebajar este déficit”, señaló.

Pero a pesar del convincente optimismo del mandatario norteamericano, lo cierto es que el informe de la CBO podría dificultar aún más la aprobación del presupuesto de Obama en el Capitolio. Obama quiere una partida de 3,55 billones de dólares para el próximo año, un presupuesto inmensamente más costoso que los de los años anteriores. Los líderes republicanos de las dos cámaras ya advirtieron que no apoyarán la propuesta, a la que consideran una vuelta al estatismo de los años ’50.

“La Casa Blanca gasta demasiado, aplica demasiados impuestos y pide demasiado prestado”, aseguró el gobernador de Mississippi, Haley Barbour, en el discurso semanal de los republicanos. La oposición intenta sembrar el temor de que un endeudamiento rápido y cada vez mayor lleve a un aumento de los impuestos, algo terrible para la clase media norteamericana, que lucha para no perder su casa o encontrar trabajo. El presidente dedicará los próximos días a convencer a los estadounidenses de que su presupuesto es necesario para salir de la crisis.

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