Confianza ciega

Confianza ciega
"Sigo confiando en ustedes", le dijo Pipo al plantel en un breve mensaje. Avalado por los referentes, le admitió a Aguilar: "Al club le sirvo más quedándome...".
"Sé que en la charla con los dirigentes me bancaron. Por eso sigo confiando en ustedes". Minutos después de las 9, Néstor Gorosito se paró ayer delante de todo el plantel en la cancha principal del predio de Ezeiza. Hasta ese momento, en el grupo nadie tenía la certeza de que Pipo continuaría en su cargo. Y así, con palabras sencillas y un discurso breve, el técnico comunicó su decisión en la intimidad: sigue siendo el DT de River.

El diálogo fue distante y duró apenas ocho minutos. En realidad, Gorosito no se extendió más de tres. Luego de una pequeña introducción sobre su continuidad y el apoyo que recibió el lunes a la noche por parte de los referentes, Pipo escuchó lo que quería oír: "Los responsables somos nosotros, que no respondemos en la cancha", coincidieron los jugadores. Entonces, el DT enseguida dio vuelta la página, hizo hincapié en trabajar para mejorar los déficits futbolísticos y trató de incentivar al grupo para lograr un triunfo el domingo ante Gimnasia LP. Después intervino un par de minutos Cacho Borelli, con carpeta en mano y algunos conceptos, y por último el Profe Agustín Buscaglia informó la rutina del día.

A partir de ahí, fue una mañana más, un entrenamiento más. Al mediodía, Gorosito se reunió con JM Aguilar y Fito Cuiña, el único dirigente presente en la práctica. En realidad, la charla fue por una cuestión formal, para profundizar lo que el lunes a la noche habían conversado por teléfono. En la oficina del presidente, Pipo aseguró que se siente con fuerzas para seguir, que cuenta con el apoyo de los jugadores y que "le sirvo más al club quedándome que yéndome". En eso, claro, los directivos coinciden porque quieren evitar salir a buscar un técnico de apuro... Entonces, la continuidad les cerró a todos. ¿A todos?

Hoy, Pipo tiene los dos pies en Núñez, pero en la noche del lunes el DT dudó sobre su futuro. Lo impulsó a pensar en la renuncia lo que él mismo había reconocido el viernes pasado: que ya no les llegaba a los jugadores. Por esa razón resultó clave la reunión de Aguilar con Almeyda, Ortega y Gallardo, porque los líderes del plantel se comprometieron a bancar al técnico. Ahora bien, ¿cómo no lo va a apoyar el Pelado si Gorosito le dio la chance de volver al fútbol? ¿Y Ortega? Mientras juegue todos los partidos, el Burrito no pone trabas. En cambio, entre Pipo y el Muñeco nunca hubo demasiado feeling, aunque el capitán coincide en que es el momento de respaldar. Además, el pedido y el mensaje presidencial fue justamente ese: que el equipo soporte al DT.

Ahora, los jugadores deberán demostrar el apoyo con hechos. Porque más allá de las palabras, muy pocos se hubieran puesto tristes si Pipo se iba. La realidad es que el plantel no se identifica con el mensaje del entrenador e incluso más de la mitad del grupo le cuestiona decisiones. Aunque Pipo no lo vea. O no lo quiera ver...

Esa confianza que él le comunica al plantel, luego no la traslada a la cancha. Porque esa regla de que "los jugadores se ponen y se sacan solos" corrió para algunos (Villagra y Fabbiani, por ejemplo) y no para otros (Buonanotte, Vega, Cabral, Coronel...). Por ende, sólo un puñado se siente representando por las formas del entrenador. De todas maneras, en el cuerpo técnico consideran que el problema pasa sólo por un bajo nivel individual y colectivo. "Nosotros vemos que los jugadores corren, que entregan todo, pero las cosas no salen".

Si hace nueve meses que las cosas no salen, ¿por qué cambiaría este presente en una semana o 15 días? No hay respuestas positivas a la vista. Sólo confianza. Y ciega.

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