Confesiones de la primera dama bonaerense

La entrevista se pauta el día anterior. Por teléfono, Karina Rabolini chequea su agenda. Revisa, en voz alta, las acti-vidades que tiene fijadas. El bautismo de un familiar, una cena en la entidad benéfica Make-A-Wish y un cóctel de lanzamiento de la campaña Pink Pony, de Polo Ralph Lauren.

“Y, como Daniel está de viaje, no voy a estar en La Plata ”, comenta. Sugiere, entonces, hacer la nota en la fundación Banco Provincia, donde permanecerá todo el día, y dejar la sesión fotográfica para la semana siguiente.

A la hora precisada, la esposa del gobernador bonaerense llega al edificio donde funciona la entidad que preside. No lleva maquillaje y está vestida con un discreto tailleur color arena. Confiesa: “Estoy muerta. Recién me levanto, pero me desvelé a las 6 de la mañana”. Saluda a sus colaboradoras y pide un cortado.

Señala que lleva consigo otra muda de ropa, porque debe asistir un ágape en la Embajada de Uruguay. “Nunca sé dónde voy a cambiarme. Puede ser acá, en mi empresa, en un baño o en la residencia”, dice. Tiene, claro, una intensa vida social.

Para la compañera de Daniel Scioli éste fue un año de cambios. Por primera vez debió repartir su tiempo entre la actividad privada y la pública. Es que, además de ser la dueña de la empresa de cosméticos, perfumes y anteojos Virgin S.A., en 2008 Rabolini asumió como titular de una entidad que promueve la cultura, la educación, las artes y el desarrollo social de la Provincia desde el BAPRO.

-¿En qué sentido te cambió la vida el hecho de ser la esposa del Gobernador?

-Tuve que reorganizarme, porque vivir en La Plata no es lo mismo que vivir en Buenos Aires. Tengo la suerte y la facilidad de no tener que cumplir un horario en mi trabajo en la empresa, entonces, puedo adaptar mi agenda, y eso me facilita muchísimo todo. Pero tuve que cambiar algunas rutinas. En algunas cosas, un poco por vaga, todavía no logré organizarme.

-¿En cuáles?

-El año pasado estaba re deportista. Este, no pude todavía ponerme las zapatillas. Lo único bueno que hice fue dejar de fumar. Otro cambio fue el asumir la presidencia de la fundación, porque un día de la semana se lo dedico completo, más algunos sábados por mes. El resto de la vida no cambió demasiado, porque sigo con mi trabajo, con mi vida y con mis compromisos normales.

-¿Disponés de menos tiempo que antes para ver a los amigos o familiares?

-Tenemos bastante menos tiempo. Recién estaba pensando en que les voy a escribir a mis amigas un mensaje de texto para ver cuándo nos vemos. Sobre todo en fin de año, que es bastante complicado. Soy madrina de muchas instituciones, llega fin de año y me invitan a mil eventos; y tengo que estar.

-¿Qué hacen con Scioli los fines de semana?

-Estamos en La Ñata. Pero dos o tres sábados por mes vamos con la fundación a distintos municipios. Así que desde la mañana hasta las tres de la tarde estoy en algún distrito. Después, almuerzo y, cuando puedo, duermo la siesta, porque siempre tengo gente a comer. Es una casa bastante particular, siempre hay gente. A la noche, siempre tenemos algún compromiso. Además, llega esta fecha y todo el mundo se casa o se bautiza. El domingo es un día más tranquilo. Pero, últimamente, por la Davis , por una cosa o por la otra, estuvimos yendo de un lado para el otro.

-¿Cómo es un día ideal para vos?

-Quedarme en mi casa, almorzar, dormir la siesta, despertarme, mirar una película e irme a dormir. Es todo lo que me interesa para un fin de semana. Cuando coordino con Tere Garbesi, salgo a remar. Tengo un bote que es dos par con timonel, y a veces salimos. Depende de si el día está lindo o no. Hemos salido con lluvia, pero este año estamos bastante vagas. Si no hay tormenta eléctrica, no pasa nada: sólo te mojás.

-Son un matrimonio apasionado por los deportes acuáticos…

-Extrañamente, me gustan mucho los de-portes acuáticos y no tanto el agua. Por ejemplo, uno de mis hobbies es bucear. Todo fantástico, pero me mata tener que tirarme al agua, porque vivo con frío. Entonces, lo hago con traje grueso, que toma la temperatura del cuerpo y es calentito. Me cuesta tirar-me al agua, pero varios de los deportes que hago tienen que ver con el agua.

-¿Lorena sigue viviendo con ustedes?

-No. Está viviendo sola en Capital.

-¿Continúa trabajando en el supermercado?

-No. Después de trabajar en Coto estuvo en Electrolux. Y ahora colabora conmigo en la fundación; obviamente, ad honorem. Le pedí que me dé una mano acá. Sigue conectada con la gente de Electrolux y les hace algunos trabajos, pero está acá.

-Tienen una relación muy cercana…

-Sí. Maravillosa.

-¿Siguen siendo compañeras de truco?

-¡Sí! Y compañeras de viaje, también. Como es imposible que Daniel se vaya de viaje, ella me acompaña. Cuando este año fui a China por trabajo, 20 días, le pedí que me acompañara. La primera parte del viaje yo estaba con dos de mis socios, pero después nos separábamos y nos íbamos encontrando en diferentes puntos. En el último tramo me tocaba quedarme sola, así que Lore me acompañó y se quedó conmigo.

-¿Con Scioli continúan con la idea de buscar un hijo?

-Sí. Estamos en eso.

La nueva vida

Suena su blackberry (aparatejo que suele acreditar linaje sciolista). Del otro lado, un colaborador de Scioli está a punto de comunicarle con el mandatario. Ella se anticipa: “Pará. Estoy haciendo una nota. Decile que me llame en un ratito”. De todos modos, se lo pasan.

“Estoy en una entrevista con La Tecla ”, aclara. Y le pregunta a qué hora llega de Perú. Le pide que la llame cuando el avión aterrice. “Seguramente voy a estar terminando de cenar”, vaticina. Le cuenta que, por la noche, debe asistir a un brindis, y corta. Perdoná, sigamos”. Retoma.

-¿Qué te gusta de La Plata ?

-Todavía no tuve la posibilidad de vivir La Plata como me hubiese gustado. Me encanta y estoy feliz allí. Pero no la disfruté como me hubiese gustado porque, a menos que me tome el día libre, tanto mi trabajo privado, como la fundación y demás compromisos están en Buenos Aires. Por lo que tengo que ir y venir todos los días. Pero lo que he recorrido de La Plata , me gustó muchísimo.

-¿Le hiciste cambios a la residencia?

-La residencia me gusta muchísimo. Es maravillosa y única. Es una casa fantástica (de Alejandro Bustillo), de las que se hacían en otra época. Hoy sería impensable hacer una cosa así. Poco a poco la estoy arreglando, pero todavía falta bastante. Por ahora, pintamos la parte de abajo, que es la de recepción. Estamos arreglando un poco el jardín. También arreglé la parte de servicio, porque estaba muy deteriorada. Por ahora, estamos en eso. Ojalá pueda, poquito a poco, ir arreglándola. Pero me falta mucho. La casa es fantástica. Es patrimonio de la Provincia. Son casas que si no les hacés un mínimo de mantenimiento, después es cada vez más complicado mantenerlas.

-¿Dónde pasarán las Fiestas?

-No tengo la menor idea. El otro día salio el tema, pero la verdad es que no profundizamos mucho. Supongo que en la casa del Tigre, en Mar del Plata o en La Plata. Esas serían las tres opciones.

-¿Son reuniones multitudinarias?

-Familia. El año pasado, para fin de año éramos unos más porque vinieron amigos. Pero en Navidad éramos bastante pocos, sólo familia. Mis hermanos, mis padres, los hermanos de Daniel.

-¿Se van de vacaciones?

-¡No! ¡Ni hablar! Nada.

-¿Pasarán el cumpleaños de Scioli en Mar del Plata?

-Todos los años estamos allá. No sé qué hará este año. Igual, nuestros viajes siempre son de fines de semana largos. Nos vamos los jueves y volvemos un lunes. No es que Daniel se instala 15 días en un lugar de vacaciones. Es muy difícil. Mejor dicho: nunca lo hizo. Y mal no le vendría. Hace años que no se toma vacaciones, por su trabajo. Después empezaban las campañas y se le juntaban las dos cosas. Ahí no le que-daba tiempo ni para respirar. Después asumió como Gobernador, y menos vacaciones, aún.

-¿No le hacés reclamos por esto?

-Es que nunca supo irse de vacaciones. Nunca. Se estresa más si no tiene nada que hacer. Es un infierno. No es normal. Es demasiado activo. No es muy normal.

-Te irás, por tu cuenta, con alguna amiga o con Lorena…

-No lo sé. Todavía no tengo nada programado. Por ahí me vaya unos días a Pinamar, porque mis padres seguramente estén allá. Amo a Pinamar. Me voy todos los años a la misma playa, en Cariló, que es más tranquila y abierta.

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