Confesiones frente a Tutankamón

Recorrió El Cairo con su hija Florencia y la delegación oficial en una tarde libre. Se reunió con el presidente de Túnez y firmó convenios.
Cristina y Florencia. Visitaron el Museo Nacional Egipcio y las pirámides de Keops, Kefren y Micerino.

Las Kirchner hicieron ayer turismo por El Cairo, la ciudad más grande del mundo árabe y núcleo de la milenaria civilización egipcia. En el primer día libre que tuvieron desde que comenzó su gira por Washington y África, la presidenta Cristina y su hija, Florencia, de 18 años, visitaron el Museo Nacional Egipcio y las pirámides de Keops, Kefren y Micerino, ubicadas en las afueras de la capital egipcia, que en el momento en que se construyeron esos monumentos se llamaba Menfis. La hija presidencial integra desde hace seis días la delegación oficial que viajó a los Estados Unidos y el Magreb. Está acompañada por una amiga. Los gastos de ambas corren a cuenta del Estado.

Hoy, pasada la etapa del turismo, la Presidenta se entrevistará con el primer mandatario egipcio, Hosni Mubarak, con el que firmará acuerdos de cooperación económica.

Ayer, por primera vez en esta gira, las Kirchner se dejaron ver juntas en su paseo por el Museo Nacional Egipcio. Estaban vestidas de manera idéntica: flequillo al costado, trench blanco a la rodilla, pañuelo negro al cuello y cartera de cuero colgando del hombro izquierdo. Las Kirchner ocuparon la mayor parte del tiempo de los 40 minutos que pasaron en el museo observando la llamada Sala del Tesoro de Tutankamón, la estrella de la muestra permanente de la institución. La mandataria quedó conmovida con la máscara funeraria del faraón, esculpida en oro y con incrustaciones de vidrio y turquesas. Una guía que hablaba castellano les explicó los detalles de las piezas exhibidas en el lugar, encontradas en 1922 por el arqueólogo inglés Howard Carter en el llamado Valle de los Reyes. Tutankamón tuvo un protagonismo político de poca relevancia en el mundo del Antiguo Egipto, pero su tumba y tesoros son los más conocidos del mundo moderno.

Las Kirchner se enteraron de esos y otros detalles durante su recorrida turística por el museo, adonde llegaron acompañadas por el canciller, Jorge Taiana; el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido; el ministro de Ciencia, Lino Barañao; el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, y el vocero, Miguel Núñez. Antes de visitar la sala de Tutankamón, la delegación K se detuvo frente a la “Paleta de Narmer”, que describe al faraón Narmer peleando con el objeto de unir el Bajo y Alto Egipto. La Presidenta quedó encantada con la muestra y dejó su marca en el libro de visitas del museo: “Muchas gracias por conservar parte de la historia de la humanidad”, escribió. Las autoridades del Museo le regalaron una pequeña estatua a modo de recuerdo.

Desde allí, las Kirchner y su delegación partieron hacia las pirámides de Keops, Kefren y Micerino, punto ineludible para los turistas que viajan a El Cairo.

La delegación argentina había llegado a esa capital proveniente de Túnez, donde la Presidenta había cerrado su visita dando una charla frente a empresarios de ese país, en la cual admitió que “obviamente también la Argentina” va a sufrir consecuencias por la crisis financiera internacional. En ese discurso, sin embargo, la mandataria defendió la estabilidad de la economía nacional: “Al no tener durante estos años acceso al mercado de capitales, producto del default de 2001, la economía ha crecido de forma genuina sin nivel de endeudamiento de nuestra sociedad ni de nuestros empresarios”, afirmó.

Después del momento de ocio junto a Tutankamón y las pirámides, Cristina retomará hoy su agenda política y comercial oficial.

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