La confesión del señor de las coimas

Ahumada cuenta en su libro que el ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari coordinó la estrategia de difusión de los videoescándalos, apoyado por Vicente Fox, que fueron pieza fundamental de un complot contra Andrés López Obrador.
Un libro de 375 páginas se transformó en una especie de segunda peste que asuela México desde su aparición, el jueves pasado. Lo escribió Carlos Ahumada, un empresario argentino que en marzo de 2004 provocó el caso de los videoescándalos y que, como se comprobaría en las elecciones presidenciales de 2006, contribuyó a dinamitar el camino de Andrés López Obrador hacia el gobierno. Derecho de réplica, así se llama –la bajada dice Revelaciones de la más grande pantalla política en México– es la confesión literaria de este ex contratista de obra pública que, antes de regresar definitivamente a la Argentina el 8 de julio de 2007, estuvo encarcelado por fraude durante 1131 días. El los cuenta así, uno por uno, para darle una aureola de martirologio a su cautiverio.

Ahumada, un cordobés que ahora administra el club Talleres, uno de los dos más populares de su provincia (ver aparte), cuenta en su libro que el ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari le ofreció 400 millones de pesos para filmar con cámara oculta a dos miembros del Partido Revolucionario Democrático (PRD) de López Obrador mientras les pagaba coimas. El empresario pudo arbitrar los medios para lograrlo porque durante los 32 años que residió en México hizo una fortuna inmensurable gracias a los estrechos vínculos que supo cultivar con las tres principales fuerzas políticas: el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y también el PRD.

"Salinas fue el cerebro de los videoescándalos. Yo fui el de los videos, él fue el del escándalo. En cuanto a Diego Fernández de Cevallos, él fue el coordinador...", escribe Ahumada en su obra. El último de los nombrados es un ex candidato presidencial del PAN, que además cumplió mandatos como diputado federal y senador. El autor también menciona al ex presidente Vicente Fox como engranaje indispensable de un "complot" para truncarle las aspiraciones presidenciales a López Obrador.

"Carlos Salinas me confió que una de las cuestiones que había negociado con el presidente Fox a cambio de los videos, a través de Diego Fernández de Cevallos, era la exoneración de todos los cargos, inclusive el de homicidio, que mantenían en ese momento a Raúl (el hermano de Salinas) en la cárcel, además de la devolución por parte de la Procuraduría General de la República (PGR) de todos sus bienes, incluyendo los millones de dólares congelados por la PGR. Y así sucedió finalmente. Raúl fue liberado y exonerado el 14 de julio de 2005", cuenta Ahumada.

El texto ya se vende en México y fue prologado por Alfredo Gurza, cuñado de Ahumada y ex director del diario El Independiente, que fuera propiedad del cordobés en Coyoacán y cerró en 2004 tras cumplir un año y una semana de ediciones. Varios periodistas afines al empresario también participaron del libro editado por Grijalbo formulándole preguntas. En Derecho de réplica se atribuye a Carlos Salinas la idea de dar a conocer los videos a través de Televisa, donde se observaba a René Bejarano y Carlos Imaz (los dos implicados del PRD) recibiendo bolsas repletas de dinero.

"Fue Salinas quien dijo que era mejor darlos a conocer a través de Televisa, porque era la cadena de televisión con la mayor cobertura y audiencia. Sin embargo, manifestó que también existía la posibilidad de que los videos fueran difundidos en TV Azteca. Salinas decidió la estrategia, no la decidí yo", denuncia el autor.

Diferentes tramos del libro fueron reproducidos por los medios locales. "No fue una revancha, fue una decisión individual –relata Ahumada–, que fue aprovechada o de la que sacaron beneficio grupos de poder y personas que tuvieron la manera de manejar esta información." En una entrevista que concedió desde Córdoba al periodista radial mexicano Oscar Mario Beteta unos meses antes de la aparición del libro, el empresario había anticipado que trataría de "ser lo más objetivo posible y lo más claro posible. Nunca he escrito un libro, pero espero que sea de interés éste para el público". En un tono coloquial, casi de entrecasa, Ahumada conversó con Beteta: "El único objetivo del libro es dejar un testimonio, creo que se lo merecen mis hijos, me lo pidieron desde que estaba en la cárcel. Poder decir lo que no he podido decir durante cuatro años. Ese es el único objetivo", insistió el empresario ante el periodista que lo definió como "víctima del complot de la corporación política".

Muy diferente piensa el subdirector de la sección Opinión del diario El Universal, Ricardo Raphael De la Madrid, quien ayer escribió: "Derecho de réplica es un texto donde Carlos Ahumada Kurtz no logra mejorar –ni por un milímetro– la imagen que se tiene de su baja estatura moral. Usó la pluma para confirmar que fue un traficante de influencias de altísimos vuelos, un hombre sin contención en sus ambiciones y también un ingenuo por calcular que sus interlocutores eran aún más cándidos que él. De la nada se convirtió en un empresario mexicano muy rico. Un cortesano ágil y corrupto que ascendió tan vertiginosamente como se desplomó...".

En la extensa lista de políticos y funcionarios que Ahumada responsabiliza en su libro por los videoescándalos aparecen, además de dos ex presidentes como Salinas y Fox, el ex secretario de la Gobernación del estado de México Santiago Creel Miranda, el subsecretario Ramón Martín Huerta (ya fallecido), el actual procurador general de México, Eduardo Medina Mora –que cuando se produjo el caso de los videoescándalos era director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional– y quien también fuera procurador en 2004, el general Rafael Macedo de la Concha.

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